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Absuelven a cristiana condenada a muerte por blasfemia

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Manifestación en París para pedir la liberación de Asia Bibi. Archivo. AFP/Martin Bureau

Asia Bibi, sentenciada en 2010 a la pena capital por ofensa al islam, fue absuelta este miércoles por la Corte Suprema de todos los cargos que pesaban contra ella. El caso de esta mujer de orígenes modestos había tenido una fuerte repercusión internacional, entre organizaciones de derechos humanos y el Vaticano.


La Corte Suprema de Pakistán absolvió este miércoles en apelación a la cristiana Asia Bibi, condenada a muerte por blasfemia en 2010 y cuyo caso suscitó indignación en el extranjero y violencia en el país.

"Fue absuelta de todas las acusaciones", declaro el juez Saqib Nisar al leer el veredicto en la Corte Suprema.

Ais Bibi, quien actualmente se encuentra encarcelada en una prisión de Multán (centro), será liberada "inmediatamente", agregó.

Este veredicto podría motivar la furia de los entornos religiosos fundamentalistas, que pedían desde hace tiempo la ejecución de Bibi.

En las últimas semanas, islamistas radicales habían amenazado a los jueces que analizaban su caso en la eventualidad de que el veredicto fuera favorable a la acusada.

Este miércoles se establecieron fuertes medidas de seguridad en Islamabad, con barreras en rutas cercanas a los barrios en los que viven los magistrados y la comunidad diplomática, constató la AFP.

Su equipo legal celebró la decisión de la corte.

"El veredicto muestra que los pobres, las minorías y los segmentos más bajos de ls sociedad pueden obtener justicia en este país a pesar de sus defectos", dijo a la AFP Saif-ul-Mulook, abogado de Bibi.

Asia Bibi, madre de cinco hijos, fue condenada a la pena capital tras una disputa con una musulmana en torno a un vaso de agua.

Su caso tuvo resonancia internacional y atrajo la atención de los papas Benedicto XVI y Francisco. En 2015, una de las hijas de Asia Bibi se reunió con el papa latinoamericano.

La historia de esta cristiana de orígenes modestos divide profundamente a la opinión pública paquistaní.

La blasfemia es una cuestión extremadamente sensible en Pakistán, un país muy conservador en el que el islam es religión de Estado. La ley prevé hasta la pena de muerte para las personas halladas culpables de ofensa al islam.

Se cree que en el país hay unas 40 personas condenadas a muerte o cumpliendo cadena perpetua por blasfemia, según un informe de la Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional.

"No puede permanecer en Pakistán"

El exgobernador de Panyab Salman Taseer, quien había salido en su defensa, fue asesinado en pleno centro de Islamabad en 2011 por su propio guardaespaldas, Mumtaz Qadri, quien fue ahorcado a inicios de 2016.

Los defensores de los derechos humanos consideran a Bibi un símbolo de las derivas de la ley que reprimen la blasfemia en Pakistán, a menudo instrumentalizada para solucionar problemas personales, según sus críticos.

Durante el examen de su recurso, a inicios de octubre, los jueces de la Corte Suprema indagaron en el fundamento de la acusación.

"No veo ningún comentario desagradable hacia el Corán en el informe de investigación", señaló el juez Saqib Nisar, en tanto que el magistrado Asif Saeed Khan Khosa señaló varios puntos de no respeto del procedimiento.

Varaios islamistas radicales habían amenazado en público a los tres magistrados si pronunciaban una absolución.

"Los musulmanes paquistaníes tomarán las medidas adecuadas frente a los jueces [...] y los conducirán a un fin horrible", advirtieron responsables de Tehreek-e-Labaik Pakistan (TLP), un grupo religioso extremista convertido en partido político y que hizo del castigo a la blasfemia su razón de ser.

"Los adoradores del Profeta no retrocederán frente a ningún sacrificio", decían.

De momento se desconoce qué ocurrirá con Bibi tras su absolución.

En caso de liberación, "Asia no puede permanecer [en Pakistán] con la ley" sobre la blasfemia, dijo a la AFP su marido, Ashiq Masih, el 13 de octubre, cuando fue recibido en Londres por la oenegé católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.

"Para nosotros, la vida en Pakistán es muy difícil, no salimos de casa, somos muy prudentes", señaló la hija de Asia, Esham.