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Pakistán concluye un sangriento ciclo electoral

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El candidato a cargo de primer ministro Imran Khan tras la votación del miércoles 25 de julio de 2018. REUTERS/Athit Perawongmetha

La jornada electoral del miércoles en Pakistán arrancó de manera sangrienta. Según un balance aun provisional, decenas de personas murieron en un atentado suicida cerca de un centro de votación de Quetta en el suroeste del país.


El día de las elecciones legislativas en Pakistán, un kamikaze intentó ingresar al centro de votación y activó su explosivo mientras la policía le impedía el paso. A este ataque se suman otros que dejaron más de 150 muertos en las últimas semanas.

Entre la injerencia del ejército, las ejecuciones de políticos y los grupos armados, Pakistán ha tenido desde varias décadas una vida política agitada.

En las elecciones legislativas del 25 de julio se enfrentan los dos partidos políticos históricos: el PML del ex primer ministro Nawaz Sharif, destituido por corrupción, el Partido Popular de Pakistán de la dinastía Butto Zardari, que ha perdido peso en recientes elecciones, en detrimento de la formación del ex jugador de cricket Irman Khan que surgió en 1997.

“No es la primera vez que Khan se presenta a las elecciones, pero desde 2013 es la segunda fuerza más importante del país, con un número importante de escaños”, observa Ana Ballesteros, investigadora del Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (OPENAM).

“El partido de Khan se caracteriza fundamentalmente por dos ideas que le dieron resultados en 2013: la lucha contra la corrupción y la lucha contra las élites políticas tradicionales de Pakistan”, agregó la especialista del mundo musulmán.

>Leer aquí el perfil de Imran Khan, 'El playboy que seduce a los islamistas'.

Además, Imran Khan “ha sido percibido como el tanto, no favorito, pero favorecido por el estamento militar”, que dirigió el país durante décadas y que aún conserva un gran peso en la vida política pakistaní. “Lo que quiere el ejército es un parlamento débil, un gobierno de coalición, un parlamento más fácil de controlar y manipular”, analiza Ballesteros.

Según la especialista, la intromisión del ejército en la política en detrimento de Sharif data de 2013. “El ejército no esconde su animadversión hacia Nawaz Sharif y su gobierno. Y desde el principio ha estado intentando desestabilizando su gobierno. Es cierto que los casos de corrupcion les han dado una forma muy fácil para acabar con Sharif y su gobierno”.

Durante la campaña, ha habido denuncias de candidatos de la agrupación de Sharif para que declinen a favor de otro partido, o se pasen a otra formación. “Los medios de comunicación han recibido amenazas para ningunear la formación de Sharif, y promover al partido de Khan”, afirma Ballesteros.