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Cumbre intercoreana: Kim y Moon se comprometen a desnuclearizar la península

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Por invitación del líder norcoreano, los dos caminaron de la mano del lado norcoreano de la frontera antes de recorrer a pie la distancia hasta la Casa de la Paz, en Panmunjom. Korea Summit Press Pool/Pool via Reuters

El dirigente norcoreano Kim Jong Un y el presidente surcoreano Moon Jae-in se comprometieron este viernes a "desnuclearizar completamente la península", en una cumbre histórica tras un apretón de manos simbólico en la línea de demarcación militar que divide la península y una larga conversación en privado.


Kim y Moon afirmaron compromiso en favor de una desnuclearización de la península coreana. También decidieron un cese de hostilidades "en tierra, mar y aire" y expresaron su voluntad de transformar la Zona Desmilitarizada en una "zona de paz". El líder norcoreana Kim Jong Un prometió no repetir "los mismos errores del pasado". El presidente Moon Jae In viajará en otoño a Corea del Norte. Ambos se comprometieron a organizar una reunión de familias coreanas separadas el 15 de agosto. 

"Hay mucho optimismo", cuenta Olatz Urkía, corresponsal de RFI desde Seúl. "Pudimos ver una imagen nueva de Kim Jong Un. Estamos acostumbrados a ver imágenes oficiales norcoreanas, con música militar. Esta nueva imagen es radicalmente diferente."

Todos los aspectos de la cumbre intercoreana habían sido ensayados una y otra vez, pero Kim se salió del guión cuando invitó a su homólogo al otro lado de la frontera.

"Moon le dijo al Sr. Kim: "¿Cuándo podré visitar el Norte?" Y el líder norcoreano respondió: "¿Por qué no ahora?", reveló el portavoz de la presidencia surcoreana al explicar los entretelones de ese momento. 

Fue así como después de un prolongado apretón de manos en la línea que demarca la frontera, Moon, con una sonrisa deslumbrante, invitó a Kim a cruzar hacia Corea del Sur.

Kim dijo haberse sentido "embargado por la emoción" al cruzar la línea de cemento y convertirse en el primer dirigente norcoreano en pisar territorio surcoreano desde la guerra de Corea (1950-53).

Por invitación del líder norcoreano, los dos caminaron de la mano del lado norcoreano de la frontera antes de recorrer a pie la distancia hasta la Casa de la Paz, en Panmunjom, donde se firmó el armisticio.

"Vine aquí determinado a enviar una señal de partida al cruzar el umbral del inicio de una nueva historia", dijo Kim, a la cabeza de un país acusado de violación de los derechos humanos.

El tema del arsenal nuclear de Corea del Norte figuraba en la agenda. "Los dos dirigentes mantuvieron un diálogo sincero y franco sobre la desnuclearización y el establecimiento de una paz permanente en la península coreana y el desarrollo de las relaciones intercoreanas", anunció el portavoz de la presidencia surcoreana, Yoon Young-chan.

Kim estaba acompañado por su hermana y cercana consejera, Kim Yo Jong, y por el responsable de las relaciones intercoreanas, mientras que Moon llegó con el director de Inteligencia surcoreana y su jefe de gabinete. 

Este encuentro ilustra la espectacular distensión en la península desde que Kim sorprendió al mundo anunciando el 1 de enero que su país participaría en los Juegos Olímpicos de invierno en el Sur. Precede un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump.

 

"Una cumbre difícil"

En 2017, Pyongyang llevó a cabo su ensayo nuclear más potente a día de hoy y probó misiles balísticos intercontinentales (ICBM) que dejan a su alcance el territorio continental de Estados Unidos. Las tensiones llegaron a un extremo inédito y Kim y Trump profirieron amenazas e insultos personales.

Moon aprovechó los Juegos para entablar el

diálogo con Pyongyang, explicando que la cumbre intercoreana serviría de base para la reunión entre el Norte y Washington.

"Corea del Sur y Corea del Norte confirman el objetivo común de obtener, a través de una desnuclearización total, una península coreana no nuclear (...)  con vistas a declarar el fin de la guerra y establecer un régimen de paz permanente y sólido", reza la Declaración de Panmunjom firmada por los dos dirigentes. 

Pyongyang pedía garantías, que no han sido especificadas, a cambio de deshacerse de su arsenal.

El árbol de la paz

Después de la sesión de la mañana que duró una hora y 40 minutos, Kim y su delegación cruzaron la frontera para almorzar. Kim y Moon plantaron un pino en la línea de demarcación.

Este árbol "representará la paz y la prosperidad en la Línea de Demarcación Militar, que es el símbolo de la confrontación y de la división desde hace 65 años", dijo Seúl. Según Corea del Sur, las esposas de los dos dirigentes participarán en el banquete organizado al final de la cumbre.

Expectativas moderadas

El corresponsal de RFI en Seúl, Frederic Ojardias, comenta que algunos surcoreanos se han reunido frente a la alcaldía para ver las imágenes del histórico encuentro en pantalla gigante. Muchos de ellos manifiestan cierta emoción pero afirman tener expectativas moderadas.

Se encuentran también frente a la alcaldía personas que se oponen a la cumbre. Algunos cargan pancartas diciendo: "un tratado de paz con el Norte sería una farsa". "Hay bastante desconfianza", confirma nuestra periodista Olatz Urkía. "Un entrevistado me decía que ya se había hablado de paz antes, pero luego había visto como escalaba la violencia después. Pero en general, la gente es favorable a una reunificación."

Nuestro periodista explica también que el periódico conservador Joongang Ilbo había hecho un llamado al presidente Moon, pidiéndole retirarse del encuentro si Kim demuestra cierta "ambiguedad" con respecto al proyecto de desnuclearización.