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Afganistán: la guerra sin fin

Por Angélica Pérez

Seis sangrientos ataques en nueve días. Una serie espectacular que no es nueva: cada mes de enero los talibanes perpetran atentados brutales en Kabul y otras ciudades de Afganistán porque las zonas rurales donde tiene mayor influencia están cubiertas de nieve y eso impide su accionar. 

Más allá de esta rutina mortífera, la arremetida talibán de los últimos días revela un estancamiento militar. Para el experto en seguridad y defensa,  Félix Arteaga, ni las fuerzas del gobierno son capaces de controlar la situación ni  talibanes ganan esta guerra.  Y ese pulso explica la reciente ola de atentados.

Sin duda, esta escalada de ataques refuerza la imagen de la potencia de los talibanes a quienes se les adjudica el control del 40 % del territorio afgano. Una conquista territorial que se debe matizar. Según la periodista Mónica Bernabé, afincada hasta hace poco Afganistán, la presencia y el control de la insurgencia talibán no se mide en kilómetros sino en el nivel de inseguridad que reina en todo el territorio una vez se sale de las ciudades.

Una guerra que no gana nadie

Hace 17 años que Afganistán se consume en la guerra más larga que haya librado EEUU en su historia y que tampoco parece ganar, así el  presidente Donald Trump haya asegurado lo contrario en agosto pasado cuando decidió  intensificar los bombardeos  y aumentar el pie de fuerza estadounidense en suelo afgano.

Con esta medida, la presencia de soldados estadounidenses se elevó de 11 mil a 15 mil. Una presencia mínima, precisa Bernabé, si se tiene en cuenta que las tropas extranjeras de la OTAN llegaron a tener 150 mil  efectivos en Afganistán.

Pakistán en la mira de Kabul y Washington.

El gobierno afgano responsabiliza de todos sus males al vecino Pakistán y lo acusa de albergar a los jefes talibanes. En represalia por la supuesta complicidad de Islamabad, EEUU congeló a comienzos de enero un millón y medio de dólares  de ayuda al gobierno pakistaní.

Lo cierto es que históricamente Pakistán ha apoyado a los talibanes, así su gobierno no lo reconozca actualmente. De hecho el antiguo régimen talibán que cayó en 2001 solamente obtuvo el reconocimiento de tres países: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán, tres aliados de EEUU.  

Y es hundida en esta caos interno y a merced de los  intereses de las superpotencias, que desde 2001 la población afgana padece una guerra que solo en 2017, un año en que la guerra de Afganistán se volvió más violenta y generalizada violenta y generalizada, dejó 445 mil refugiados,  más 2.300  mil muertos y cerca de 5.500 heridos.

 

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