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Maniobras militares de Washington y Seúl en un contexto tenso

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El presidente surcoreano Moon Jae-in con el jefe de estado mayor del ejército estadounidense Joseph Dunfordel 17 de agosto en Seúl. Bae Jae-man/Yonhap via REUTERS

El régimen norcoreano advirtió a Estados Unidos y Seúl que las maniobras militares de los dos aliados no harán más que “echar gasolina al fuego” en un momento de fuertes tensiones entre Washington y Pyongang.


Iniciaron este lunes los ejercicios militares anuales conjuntos entre Corea del Sur y su histórico aliado estadounidense. Tituladas "Ulchi Freedom Guardian”, las maniobras congregan a 50.000 soldados surcoreanos y 17.500 militares estadounidenses que se entrenarán para proteger a Corea del Sur en caso de ataque norcoreano.

Ese simulacro no hará más que “echar gasolina al fuego”, reaccionó Corea del Norte. “Estas maniobras conjuntas son la expresión más explícita de su hostilidad hacia nosotros, y nadie puede garantizar que estos ejercicios no deriven en verdaderos combates”, reaccionó este domingo el diario del partido único en el poder en Pyongyang.

La magnitud del ejercicio militar será observada con lupa en un momento de fuertes tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte. En julio, Pyongyang realizó dos pruebas de misiles balísticos intercontinentales que parecen haber puesto a su alcance el territorio de Estados Unidos, a lo que el presidente norteamericano Donald Trump reaccionó advirtiendo que Washington podía responder con “fuego e ira”. El régimen de Kim Jong-Un amenazó entonces con disparar misiles cerca del territorio estadounidense de la isla de Guam en el océano Pacífico. El proyecto sin embargo fue detenido por el líder norcoreano.

Gestos de apaciguamiento

Más allá del cruce de palabras, algunos observadores de la región consideran que los actores podrían parar la escalada verbal.

“En esas maniobras anuales participarán 50.000 soldados surcoreanos y 17.500 militares estadounidenses, hay que precisar que es menos que los 25.000 soldados estadounidenses que participaron el año pasado. Podemos verlo como un gesto de parte de Seúl”, dijo a RFI Juliette Morillot, historiadora francesa, especialista de la península coreana.

La especialista considera que, pese a una retórica muy violenta, “Pyongyang no mantendrá el proyecto de enviar un misil hacia la isla de Guam. Sin embargo los norcoreanos podrían realizar nuevos disparos de misiles, quizás desde un submarino, una manera para Pyongyang, de mostrar a Estados Unidos que no se dejará atacar.”

Además, los aliados podrían abstenerse de usar material estratégico estadounidense como los bombardeos furtivos o los portaaviones, explicó a la AFP Koo Kab-Woo, profesor de la Universidad de Estudios norcoreanos de Seúl.

A principio de los años 1990, Seúl y Washington aceptaron anular sus maniobras bautizadas 'Team Spirit', a cambio de la luz verde de Pyongyang para dejar inspeccionar sus instalaciones nucleares secretas. Pero el Norte reanudó poco después su programa nuclear.