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¿Se debe obligar a los curas a denunciar los abusos revelados en confesión?

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El jefe de Finanzas del Vaticano, el cardenal George Pell, imputado por abusos sexuales en Australia, compareció en julio de 2017 ante un tribunal de Melbourne. Se declararó inocente. REUTERS/Mark Dadswell

La comisión que en Australia investiga cómo mejorar la respuesta institucional ante los casos de abusos sexuales contra niños, recomendó castigar penalmente a quienes no los denuncien, incluso si el caso fue revelado en el confesionario. La Iglesia local rechaza la propuesta.


Tras cuatro años de investigación, la Comisión Real sobre las respuestas institucionales a los abusos pederastas en Australia publicó este lunes 85 propuestas de reformas para mejorar el sistema penal. Entre ellas, una suscita particularmente el debate. Para la comisión, los curas deben ser obligados a señalar los abusos a menores revelados incluso en el momento de la confesión. Recomienda así imponer sanciones penales contra quienes no los denuncien.

"No puede haber exención, excusa, protección o privilegio con respecto a los delitos atribuidos al clero", aconseja el órgano. "La Comisión ha oído casos en ambientes religiosos en los que los agresores que hicieron una confesión religiosa sobre el abuso sexual a niños reincidieron y buscaron perdón", reza su comunicado.

"En los casos de abusos sexuales se trata generalmente de una palabra contra otra, y se carece de testigos o evidencias científicas o médicas. Los demandantes a menudo tardan años o décadas en denunciar el abuso", explicó el director ejecutivo de la Comisión Real, Philip Reed.

Mejor la cárcel que romper el secreto de la confesión

Pero varios líderes de la iglesia australiana ya se niegan a seguir lo recomendado. La confesión es una parte fundamental de la libertad religiosa, aseguró, según reporta la AFP, uno de los responsables de mayor rango del clero australiano, el arzobispo de Melbourne, Denis Hart, y, al ser preguntado sobre si los curas deberían ir a la cárcel antes de romper el secreto de confesión, dijo: "Yo lo haría".

"Se trata de una comunicación sacro-santa que emana de un orden superior y que los curas deben respetar por naturaleza. Ellos nunca harían algo que perjudique a los niños", consideró. "Si una ley dice que debo divulgar eso [...] voy a negarme a aplicar la ley", declaró por su parte el cura jesuita y abogado Frank Brennan al diario The Australian.

Presión ciudadana sobre los políticos

"Al escuchar horas y horas de testimonios de víctimas, la Comisión Real debe haber comprobado que en el seno de la Iglesia Católica responsables jerárquicos encubrieron una y otra vez crímenes que les fueron revelados", dijo a RFI Wayne Chamley, portavoz de Broken Rites, una organización que defiende a las víctimas de abusos sexuales contra menores y que dio pruebas a la Comisión Real.

"Le doy un ejemplo, prosiguió Chamley, hay un cura que ya no saldrá nunca más de la cárcel porque la policía estima que abusó sexualmente de más a menos 1.000 niños. Por eso, fue transferido a 27 parroquias diferentes. Cada vez que lo denunciaban a los obispos por su actitud, lo movían a otro lugar; y casos así han existido en todas partes en Australia", afirma Chamley.

En febrero de este año, la misma Comisión reveló que según sus investigaciones, un 7% ha presuntamente abusado de niños entre 1950 y 2010.

Para el activista Wayne Chamley, hoy la opinión pública australiana es tan consiente de esta realidad que "ningún político escuchará a las Iglesias". "Un diputado que se opondría a las recomendaciones de la Comisión, perdería su escaño en las próximas elecciones", aseguró a RFI.