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Venezuela: señales optimistas sobre las negociaciones en Noruega

Por Lucile Gimberg

Desde este lunes, altos mandos del régimen chavista de Nicolás Maduro e importantes dirigentes de la oposición están en Oslo para tratar de encontrar una salida pacífica y electoral a la crisis de Venezuela. Las negociaciones, con la mediación, de Noruega presenta elementos positivos, estiman analistas.

Por el momento, se trata de conversaciones preliminares. De hecho, Noruega sin duda hubiese preferido que se mantuvieran en secreto. La discreción es una de las características de los procesos de negociación que el país nórdico ha acompañado.

Por ahora, no hay cara a cara. Cada bando se reúne por separado con los mediadores noruegos. Pero estos acercamientos ya se dan por segunda vez. A mediados de mayo tuvieron una primera reunión. Se trata de una buena señal, considera Benedicte Bull, experta en América latina del Centro para el Desarrollo, en la Universidad de Oslo.

“No sabemos qué agenda tienen, no sabemos qué están discutiendo, si están llegando a una agenda de negociación, pero por lo menos el hecho de que han vuelto tan pronto es algo muy positivo. Yo creo que muestra que hay algún tipo de confianza en el proceso, confianza en Noruega como intermediario y también creo que hay interés por las dos partes en tratar de llegar a alguna solución”, considera Bull.

En el pasado, Nicolás Maduro utilizó otros procesos de diálogo para dilatar la crisis, desalentar las protestas callejeras o reducir la presión internacional. Por eso, muchos ven esta nueva tentativa con escepticismo.

Pero, a diferencia de muchos otros países, Noruega no ha reconocido a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela cuando el líder de la oposición se autoproclamó hace cuatro meses. Y el país nórdico tiene décadas de experiencia en mediación internacional.

“Han desarrollado bastante capacidad de la cancillería, hay un equipo muy profesional que está trabajando, que no tienen agenda política propia en América Latina. Los antecedentes más importantes en este caso es el rol que jugó en Noruega en las negociaciones en Colombia. Allí se formaron contactos, experiencias en Venezuela, pero también de manera importante en Cuba, porque las negociaciones trascurrieron en La Habana durante casi todo el tiempo. Eso ha servido también para que los venezolanos tengan un poco de confianza en Noruega”, apunta Benedicte Bull.

Después del 30 de abril, día en el que fracasó el llamado de la oposición al levantamiento militar, tanto Guaidó como Maduro se quedaron sin otra opción que sentarse a negociar. Es el análisis del subdirector para Venezuela del Washington Office for Latin America (WOLA), Geoff Ramsey. Además las sanciones estadounidenses al petróleo venezolano están asfixiando al régimen.

“Creo que después del 30 abril queda muy claro para la oposición de que no tiene las herramientas necesarias para imponer su estrategia dominante sobre el régimen de Maduro. También creo que el hecho de que hubo contactos de alto nivel entre figuras del régimen y políticos opositores también demuestra que Maduro no es tan fuerte como pensaba y que tienen razones muy claras para negociar en buena fe”, sostiene Ramsey.

Estados Unidos afirmó este martes, a través de la portavoz del Departamento de Estado, que toma nota de les conversaciones en Noruega y que "cree que lo único que se puede negociar con Maduro son las condiciones de su salida del poder".

En Washington, los partidarios de la intervención militar como el consejero John Bolton ya no tienen los favores de Trump, asegura Ramsey, y la línea de los realistas se está imponiendo:

“Viniendo de un gobierno que ha criticado el diálogo por todos lados, si bien están diciendo que la única cosa que podría negociar Maduro es su salida, eso implica inevitablemente una negociación, entonces esto es como una manera tácita de apoyar este proceso. Esta vez hay un conjunto de factores por la cual deberíamos sentir un grado de optimismo sobre las negociaciones. La primera razón, ya no son negociaciones bajo los términos de Maduro. Él ha sido rechazado por la mayoría de países de América y de Europa, y este proceso de negociaciones no va a implicar el levantamiento de sanciones financieras o petroleras del gobierno de Estados Unidos. La segunda razón, no es un proceso tan público, tan expuesto como procesos anteriores. Las negociaciones que fueron organizados en la República Dominicana fueron un circo mediático y esta vez lo que estamos viendo es que los mediadores entienden el valor de mantener los detalles de las negociaciones con mucho cuidado”, recalca Ramsey.

Si se llegase a un acuerdo político, las sanciones estadounidenses podrían servir de palanca para garantizar el cumplimiento de lo negociado, mientras el Grupo Internacional de Contacto continúe su trabajo para intentar reunir las condiciones para convocar elecciones libres en Venezuela.

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