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La Guerra del Paraguay, cimiento de la identidad argentina y herida regional

Por Alejo Schapire

Entre las novedades de no ficción de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires destacamos un libro de historia que aborda un episodio que marcó a fuego a cuatro países sudamericanos, la Guerra del Paraguay, el conflicto más costoso en vidas que enfrentó a países de la región. En “La Guerra del Paraguay y la constitución de la identidad nacional” (Editorial SB), la historiadora argentina María Victoria Baratta revela cómo este enfrentamiento forjó a su naciente país como nación, las profundas cicatrices que dejó en la sociedad paraguaya y desmonta las teorías conspirativas en torno a este acontecimiento.

De este y otros temas conversamos con ella en la feria del libro.

En “La Guerra del Paraguay y la constitución de la identidad nacional”, la historiadora argentina María Victoria Baratta revela cómo este momento cimentó la nación argentina, las profundas cicatrices que dejó en la sociedad paraguaya y desmonta las teorías conspirativas en torno al papel del Reino Unido. Con el libro recién salido del horno, la autora, historiadora e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), empieza por recordar a RFI las raíces del conflicto, que arrancó en 1864.

María Victoria Baratta: El conflicto bélico empezó en la Banda Oriental, en lo que actualmente es Uruguay. Comenzó como un conflicto partidario entre la facción colorada y la facción blanca. Y de este conflicto partidario participaron también los vecinos regionales más importantes, más poderosos: el Imperio de Brasil, la recientemente consolidada República Argentina, al menos en los términos geográficos, y también participó Paraguay. Primero hay una invasión del imperio brasileño a la Banda Oriental y una reacción del presidente paraguayo a esa invasión. La guerra comienza como una contienda entre Brasil y Paraguay, y luego ingresan la Argentina y Uruguay y se forma la Triple Alianza. Esas son las causas contingentes, inmediatas. ¿Qué es lo que está de fondo? La conformación de los estados nacionales de la región de Sudamérica, tal como lo conocemos hoy: el control de recursos, la asignación de fronteras, cuestiones que en ese momento eran muy relevantes.

RFI: Las guerras suelen funcionar como una vía eficaz para alimentar la cohesión nacional y acallar las críticas internas. Tenemos un ejemplo más o menos reciente aquí en Argentina, que es la Guerra de Malvinas. En este libro describe la transformación de un borrador de país a partir del fin del Virreinato del Río de la Plata, que lleva una consolidación de la identidad nacional a través de esta guerra. ¿Cómo se tradujo en los hechos esta construcción con el conflicto?

- Por un lado, lo que se propuso Bartolomé Mitre, que era el presidente de la República Argentina en ese entonces, fue de alguna manera organizar una leva que implicara a todas las provincias que en ese momento componían a la República Argentina, reclutando entre 24.000 y 30.000 hombres. Esta cifra es inédita, tanto en términos relativos como en términos absolutos para toda la historia de Argentina; lo mismo para Paraguay, obviamente, y para Brasil. No hubo otras guerras de esa magnitud.

En primer lugar, está la cuestión del alcance, porque no sólo está la cantidad de personas, sino sus familias, los comerciantes implicados, es una vía de nacionalizar los conflictos. Después porque estas levas se hacían a través de mucha violencia y de jefes locales, que trataban de ejercer coerción sobre algunas resistencias que había al gobierno nacional. Después también está la cuestión económica, pero fundamentalmente lo que yo trabajo en el libro también es la cuestión simbólica, lo que tiene que ver con todo lo que se desplegó en la prensa de ese entonces que, si bien no es la prensa que conocemos en la actualidad, masiva y moderna, en cada provincia había al menos un diario opositor y uno oficialista. A partir sobre todo de la prensa se va a diseminar un discurso de unidad nacional que, si bien ya existía, en realidad lo que proporciona es una causa presente más que referencias sobre el pasado, como por ejemplo las que había sobre la Revolución de Mayo o la Batalla de Caseros que termina con el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

RFI: Como señala, se trató de una guerra inédita entre países americanos por el nivel de pérdidas humanas. Incluso recuerda que niños paraguayos eran enviados al frente con barbas postizas para parecer adultos. Luego está la cruel ocupación de Asunción (1869-1876). Si para Argentina fue la consolidación de la nación, ¿qué fue para Paraguay, donde quizá esta guerra representó un trauma mucho más actual que para los demás países participantes 150 años después?

- Para Argentina fue un intento de consolidación que se va a institucionalizar a partir de 1880, pero para Paraguay fue lo que llamó el historiador francés Luc Capdevila “una guerra total”. Quiere decir que es una guerra que, primero invadió prácticamente todo el territorio de la nación: se peleó en la nación paraguaya casi los últimos cuatro años, prácticamente toda la guerra. A causa de la guerra, esto es las batallas y también las epidemias y el hambre que sufrió la población paraguaya, murió entre un 60% y un 69%, esto también implica una guerra total. Y es una guerra que de alguna manera moldea la memoria colectiva de ese país hasta la actualidad: las calles, los feriados, todo remite en gran parte a esa guerra. También está la Guerra del Chaco, donde Paraguay resulta vencedor en el siglo XX, que comparte las efemérides, pero esto digamos es el gran trauma nacional y tiene su lógica.

RFI: Para este libro, se documentó en Paraguay. ¿Percibió en la vida cotidiana, en el diálogo con la gente, que esta memoria aún está viva?

Tuve la oportunidad de viajar varias veces y voy con frecuencia. Lo que percibí aparte de lo que contaba es que hay como una especie de fractura en la sociedad entre lopistas, los que se manifiestan a favor del presidente de entonces, Francisco Solano López, y antilopistas, los que creen que todas las culpas recaen sobre él. También en una cuestión de cómo se posiciona con respecto a la región: Argentina y Brasil sobre todo, y Uruguay. Cuando hay algún conflicto con Argentina y Brasil, como fue la destitución del presidente Fernando Lugo y el Mercosur decidió suspender a Paraguay, en Paraguay y en los periódicos, en la opinión pública se hablaba de una nueva Triple Alianza contra Paraguay. Entonces de alguna manera hay gran parte de la población que siente, con razón, que el imperialismo para ellos está ligado más a lo argentino, a lo brasileño. Esto se reactualiza con conflictos como [la represa de] Yaciretá, la energía, las deudas de Argentina a Paraguay y también con la cuestión inmigratoria. Hay algunos prejuicios que todavía existen. No son iguales al siglo XIX, pero hoy se manifiestan.

RFI: Hacia el final del libro habla de las teorías conspirativas más recurrentes a la hora de entender las causas de la Guerra del Paraguay, que destacan el papel de Gran Bretaña como un elemento fundamental. De hecho, si uno entra en Wikipedia para leer sobre este conflicto, el segundo párrafo ya evoca esta hipótesis de ese factor europeo. ¿Cómo se entiende que persista esta lectura y por qué no es verídica?

Creo que persiste con más fuerza en Argentina, si bien subsiste también en Brasil, Paraguay y Uruguay, porque en Argentina el sentimiento anti-británico es muy fuerte, ligado a la Guerra de Malvinas, a una relación comercial bastante dependiente en algún momento de la historia y a un hispanismo anti-británico muy arraigado en la cultura. Es además una tradición que se retomó en los años 50, 60, 70. Gran parte de la militancia vuelve a reproducir ese discurso en otros espacios políticos. Todavía tiene influencia.

Lo que yo despliego en el libro -no en mi trabajo, sino en el trabajo de varios colegas- es que esta tesis está bastante desestimada. Primero porque Paraguay no era la potencia económica que se decía que esta guerra venía a destruir. La potencia económica, regional y militar era claramente el imperio brasileño. Hay estudios que suman las capacidades regionales, comerciales, productivas de toda la región de Argentina, Paraguay Uruguay y, sumadas, no llegan nada a lo que producía y hacía Brasil. Entonces no habría por qué ir a destruir esa potencia. También se dijo [de Paraguay] que era una potencia cerrada, que no necesitaba del imperio británico para desarrollarse, y eso tampoco es verdad porque tanto Francisco Solano López como su padre, el anterior presidente Carlos López, se ocuparon de tratar de abrir la economía. Lo que sí desarrollaron con capitales ingleses fue una industria bélica incipiente, como con el ferrocarril, que no fue el primero de América Latina.

Después está la cuestión financiera. Si uno ve los empréstitos que se tomaron durante la guerra, tanto de Brasil y Argentina con Gran Bretaña, en realidad son menores a los que toman en otros momentos del siglo XIX. Lo que yo siempre quiero como tratar de hacer entender es que decir esto no implica avalar la guerra, ni desconocer el carácter destructivo que tuvo la guerra para la sociedad y la economía paraguayas. Lo incipiente del desarrollo que había previo a la Guerra el Paraguay, obviamente la guerra lo truncó, pero no fue motivado por un interés británico en sostener que Paraguay podía ser una potencia que podía hacerle frente a Londres. Hay más causas pero las pueden ver el libro.

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