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Elecciones en El Salvador: los retos del futuro presidente

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Un hombre del Movimiento Nuevas Ideas emite su voto durante las elecciones presidenciales en San Salvador, El Salvador, el 3 de febrero de 2019. REUTERS/Jose Cabezas

La de este domingo es una elección extremadamente crucial para El Salvador. Por primera vez desde 1992 se puede romper el bipartidismo en un frágil país afectado por las lacras de la violencia y la corrupción. El joven Nayib Bukele, favorito en las encuestas, promete cambios radicales para combatir los problemas endémicos del país.


La sexta elección presidencial desde el final de la guerra civil en El Salvador se presenta como una posibilidad de elegir el cambio. Por primera vez desde 1992, los salvadoreños pueden romper el bipartidismo marcado por la alternancia de poder entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la Alianza Republicana Nacionalista (Arena). El joven candidato de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana, centro derecha), y exalcalde de San Salvador, Nayib Bukele, ha prometido grandes cambios para transformar una sociedad en la que la inseguridad, la violencia y la pobreza formar parte del día a día de muchos ciudadanos.

Los ‘milenials’, electorado clave para la victoria de Bukele

Para que gane Bukele en la primera vuelta (tendría que obtener la mitad más uno de los votos) es fundamental una asistencia masiva al voto. Según Paul Steiner, fundador del Movimiento Democracia Limpia, “si se supera el 62% de la participación, el candidato de Gana obtendría la victoria”. Dentro de esa parte de la población, es importante que “despierte el electorado dormido”, es decir, los jóvenes de entre 18 y 29 años, muchos de ellos considerados ‘milenials’, quienes han sido el objetivo de la campaña electoral de Bukele, que se volcó en Internet. Su intensa utilización de las redes sociales ha conseguido un acercamiento con los más jóvenes, lo que podría traducirse como una estrategia para animarlos a acudir a las urnas.

Romper el bipartidismo para luchar contra la pobreza

Los comicios, cruciales para el país centroamericano, ofrecen, según explicó a RFI Paul Steiner, “la primera oportunidad de romper la “partidocracia” para finalizar la transición hacia una democracia más representativa.” Para Steiner el bipartidismo ha causado un problema al no permitir la entrada de ideas frescas en el Gobierno, en el que durante 27 años “se han asentado partidos dominados realmente por cúpulas financistas, dueños reales de las principales formaciones políticas, que se han mantenido en el poder para poder seguir desviando bienes comunes hacia estos financistas”. Steiner destaca que en septiembre de 2018, el Foro Económico Mundial clasificó a El Salvador como el segundo peor país del mundo cuanto a desvío de fondos públicos.

Como resultado de este fenómeno, el país es uno de los más pobres de América Latina. “El control de las instituciones para desviar los bienes públicos es el origen real de la pobreza, que trae consigo desigualdad y falta de desarrollo económico y social al país”, destaca.

El analista político propone que “se quite el voto al bipartidismo, ya que esa es la mejor lucha contra la pobreza, y así se estaría eliminando la causa del problema“.

Lucha contra la corrupción y la violencia, los factores que provocan la emigración masiva

El movimiento de Bukele, Nuevas Ideas, ha centrado su campaña electoral en el combate contra una de las lacras que más enferman al país: la corrupción. El joven de 37 años reconoce que no va a solucionarlo todo pero pretende sentar las bases del combate con su ‘Plan de 3 Pes contra la corrupción’.

En primer lugar, la no Prescripción de los delitos de corrupción, por lo que se podrán investigar casos en gobiernos anteriores. Además, una de las promesas de Bukele ha sido instaurar una CICIS, es decir, un organismo internacional similar a la CICIG en Guatemala para la Persecución de los delitos. Y finalmente, un sistema de gestión de prevención, institucional pero también a nivel externo, concretamente en las empresas, que deberán unirse a la causa mediante sistemas de gestión a nivel interno. “Para que haya corruptos tiene que haber corruptores”, apunta Steiner- y normalmente los corruptores están en las empresas. Es por ello que es un trabajo en común entre el sector público y privado.”

En cuanto a la violencia, el plan del movimiento Nuevas Ideas liderado por Nayib Bukele, se basa en la integración. “La violencia es el síntoma de una enfermedad provocada por la ausencia del Estado en las comunidades. Como resultado, hay una mala calidad de educación y una gran falta de oportunidades, especialmente a nivel laboral”, destaca Steiner, que propone una solución: en vez de recuperar los territorios (controlados por las maras), el Estado debería intervenir en las comunidades, llevándoles salud, educación, y oportunidades de trabajo para conseguir la integración, única píldora contra la lacra de la violencia, que a su vez obliga a miles de salvadoreños a emigrar masivamente hacia el norte, hacia Estados Unidos. Solo entre octubre y noviembre pasado, más de 3.000 personas salieron de El Salvador en una caravana para intentar alcanzar el sueño americano.