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Grupo de Lima, a excepción de México, rechaza el próximo mandato de Nicolás Maduro

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Representantes de los diferentes países del Grupo de Lima, en la foto, las delegaciones de Chile, Canadá y Brasil, durante la reunión sobre el segundo mandato de Nicolás Maduro, 4 de enero, 2019, Lima, Perú. REUTERS/Mariana Bazo

Los cancilleres de los países del Grupo de Lima, a excepción de México, pero apoyados por los Estados Unidos, instan al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a no asumir un nuevo mandato el próximo 10 de enero y transferir el poder a la Asamblea Nacional. Caracas acusa a sus firmantes de incitar un golpe de Estado. Por su parte, dicha Asamblea Nacional, o parlamento venezolano, controlado por la oposición, declara este sábado ilegítimo el nuevo mandato de Maduro.


Reunidos en la ciudad de Lima, Perú, el colectivo formado por 13 países entre ellos Canadá y Colombia, instan a Nicolás Maduro a no asumir la presidencia, “y a que respete las atribuciones de la Asamblea Nacional y le transfiera, en forma provisional, el poder ejecutivo hasta que se realicen nuevas elecciones presidenciales democráticas", dijo el canciller peruano, Néstor Popolizio, al leer la declaración del Grupo, que se reunió en la capital peruana para evaluar acciones contra el gobierno de Venezuela con la participación inédita de Estados Unidos.

El gobierno de Maduro no tardó en reaccionar y acusó al Grupo de Lima de "alentar" un golpe de Estado con apoyo de Washington.

Los países firmantes del acuerdo indicaron además que no reconocerán al gobierno de Venezuela si Maduro asume un nuevo período el próximo jueves, por considerar que se trata de un mandato producto de elecciones ilegítimas.

El colectivo exhortó al gobernante venezolano a dar un paso al costado y no asumir un nuevo mandato, que se extenderá hasta 2025. En lugar de ello, le solicitan que delegue el poder en la Asamblea Nacional, elegida en 2015, hasta que se realicen elecciones libres y transparentes.

Los 13 países firmantes de la declaración estimaron que el proceso electoral que llevó al poder otra vez a Maduro en 2018 careció de legitimidad.

El parlamento venezolano (Asamblea Nacional) fue declarado en desacato por el Poder Judicial hace casi tres años, pocos días después de su instalación, por lo que todas sus decisiones son consideradas nulas. Pero según el Grupo de Lima, éste es el único "órgano constitucionalmente electo" en Venezuela.

La OEA, México y Estados Unidos

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha organizado una sesión extraordinaria sobre Venezuela para el 10 enero, se sumó a la petición del grupo y llamó a desconocer el segundo mandato de Maduro: "Urgimos a Comunidad Internacional desconocer a @NicolasMaduro, abstenerse de proveer ayuda financiera y militar", escribió en Twitter Almagro.

Giro diplomático de México

México, integrante del Grupo de Lima -pero con nuevo gobierno-,  no quiso sumarse a este llamado. El vicecanciller mexicano, Maximilano Reyes, en representación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, anunció desde el inicio de la reunión que su país no se sumaría a la declaración invocando el principio de no intervención.

Según Michael Camilleri, especialista en políticas públicas del centro de análisis Diálogo Interamericano, con sede en Washington, la negativa de México de firmar el texto "es significativa en términos del peso y de la presión que el Grupo de Lima puede poner".

"El Grupo de Lima es más débil sin México, la pregunta es si un grupo más pequeño puede lograr consensos en medidas concretas", advirtió Camilleri. "Perder a México en el corto plazo es un factor que debilita al grupo", agregó.

Estados Unidos, aunque no forma parte del Grupo de Lima, apoyó esta iniciativa. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, participó al final de la reunión a través de una videoconferencia desde Washington

Una participación que ocurre en un momento en el que los Estados Unidos han aumentado sus contactos con países sudamericanos para tratar la situación venezolana.

Tras manifestar afinidad con el gobierno de Bolsonaro, Washington ha endurecido el discurso contra el gobierno de Maduro.

El Grupo de Lima fue creado en agosto de 2017 para intentar devolver la democracia en Venezuela, pero la negativa mexicana debilita al colectivo. Los otros integrantes del grupo son Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y la pequeña isla de Santa Lucía, en el Caribe.

El parlamento venezolano también declara ilegítimo al nuevo gobierno de Maduro

El Parlamento venezolano, controlado por la oposición, declara este sábado ilegítimo el nuevo mandato de Nicolás Maduro, una decisión simbólica que podría dividir aún más a los adversarios del gobierno.

La Asamblea Nacional rotulará a Maduro como "usurpador" : "Estamos ante un hombre que se robó una elección (...), no vamos a tener más que un usurpador. No podemos reconocer a Maduro como presidente", dijo a la AFP la diputada Delsa Solórzano previo a la legislatura que arranca este sábado.

Nicolás Maduro, de 56 años, fue reelegido el pasado 20 de mayo en comicios anticipados por "la Asamblea Constituyente", órgano oficialista de poder absoluto que en la práctica sustituyó al poder legislativo, (Asamblea Nacional o),  único ente controlado por la oposición.

Denunciando un "fraude" para perpetuar al gobernante socialista, los principales partidos opositores boicotearon las elecciones, si bien sus mayores figuras ya estaban inhabilitadas o encarceladas.

El desconocimiento de Maduro en el Parlamento, sin embargo, no tendrá efecto pues sus decisiones son anuladas por el máximo tribunal -de línea oficialista-, que lo declaró en desacato desde que asumió en 2016.

"Nada surgirá de la Asamblea que pueda tener el menor impacto", comentó a la AFP Peter Hakim, de Diálogo Interamericano.

Ya en enero de 2017 el bloque opositor declaró a Maduro en abandono del cargo, al culparlo de la grave crisis económica que provocó el éxodo de 2,3 millones de personas desde 2015. Pero la medida no pasó de ahí.

Nicolás Maduro, confrontado a un fuerte rechazo popular pero con influencia en los demás poderes públicos, dice que lo tiene sin cuidado el reconocimiento de la oposición o de países que podrían romper o bajar el nivel de las relaciones diplomáticas, y cercarlo financieramente, como plantea el Grupo de Lima.

"Me acusan de dictador para justificar cualquier cosa", sostiene el heredero del fallecido Hugo Chávez (1999-2013), que asegura que su reelección fue "democrática" y que sus adversarios están desintegrados, no por culpa suya, sino por su "dependencia" de Estados Unidos.

El presidente responsabiliza a líderes opositores de un atentado en su contra el pasado 4 de agosto, pero aun así dice que buscará un diálogo tras cuatro intentos fallidos.

"Veo muy difícil que se concrete un diálogo sin que antes veamos un cambio fundamental en las circunstancias actuales", señaló a la AFP el internacionalista Mariano de Alba, quien estima improbable una ruptura masiva de relaciones.

Los expertos sostienen que la oposición debe pasar de lo declarativo y comenzar por reunificarse para recuperar el apoyo popular, debilitado tras protestas que buscaban la salida de Maduro y que dejaron unos 125 muertos en 2017.

(Con la AFP)