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Trump despide a fiscal general, creando dudas sobre la pesquisa de la trama rusa

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El exfiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, el 16 de agosto de 2018 en Washington. REUTERS/Leah Millis REUTERS/Leah Millis

El presidente Donald Trump despidió el miércoles al fiscal general, Jeff Sessions, abriendo interrogantes sobre la investigación sobre la trama rusa que atormenta a la Casa Blanca y generando severas advertencias de la oposición demócrata.


Con Xavier Vila, corresponsal de RFI en Washington

Cuelga de un hilo fino el futuro de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta implicación de Rusia en la campaña presidencial que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca.

La decisión del presidente de echar al fiscal general Jeff Sessions deja la investigación en manos de su sustituto temporal, Matthew Whitaker, quien el año pasado escribió que el trabajo de Mueller llegó ya demasiado lejos y que -si de él dependiera- le limitaría el presupuesto hasta hacer imposible su tarea.

A falta de saber qué hará Whitaker, el líder demócrata en el senado Chuck Schumer advertía de las graves consecuencias de semejante posibilidad.

“Si esto fuera un indicio de que se terminara o limitara mucho la investigación de Mueller crearía una crisis constitucional”, advirtió Schumer.

Schumer ha pedido que el nuevo fiscal general Whitaker se recuse a sí mismo del caso, algo que hizo su predecesor Sessions tras admitir que tuvo contactos con el embajador ruso en Washington antes de los comicios presidenciales.

"Nadie está por encima de la ley y cualquier intento por interferir con la investigación del fiscal especial sería un grave abuso de poder por parte del presidente", dijo por su parte Mark Warner, principal demócrata en la Comisión de Inteligencia del Senado.

El presidente Trump nunca perdonó a Sessions lo que consideró una deslealtad, y tras dos años de vilipendiarlo en público ahora lo ha despedido sin ni siquiera comunicárselo personalmente. Trump encomendó ejecutar el despido a su jefe de gabinete.

Trump tenía desde hace meses una relación tensa con su fiscal general, luego de que éste anunciara en marzo de 2017 que se recusaba de la naciente investigación sobre Rusia debido a su participación en la campaña de Trump y a sus contactos entonces con el embajador de Rusia.

Sessions le pasó la posta a Rosenstein, haciendo más difícil para Trump incidir en la investigación.

Esto no impidió que Trump acusara a Mueller de dirigir a un equipo de demócratas y amenazara con cerrar la investigación, algo que descartó el miércoles. "Podría despedir a todos ahora mismo. Pero no quiero ponerle fin, porque políticamente no me gusta", dijo.

Mueller hizo acusaciones contra 34 personas y tres compañías. Hasta ahora ha habido ocho declaraciones de culpabilidad y una sentencia de juicio por jurado.

Varios de los principales asesores de Trump acordaron cooperar: el exasesor de seguridad nacional Michael Flynn; el exjefe de campaña Paul Manafort y su asistente Richard Gates; y el ex vicepresidente de la Organización Trump y abogado personal de Trump, Michael Cohen.

Se espera que Mueller presente en las próximas semanas nuevas acusaciones, posiblemente contra el asesor de la campaña de 2016 Roger Stone, y el hijo de Trump, Donald Jr.

Además, la Casa Blanca ha mostrado preocupación porque Mueller está investigando las finanzas de la Organización Trump y sus vínculos con Rusia. Ahí es donde Whitaker podría servir a los intereses del presidente.

En su artículo de opinión el año pasado, declaró que las finanzas familiares de Trump están "completamente fuera del ámbito de su campaña de 2016 (y) más allá del alcance del mandato del fiscal especial".