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Elecciones en Estados Unidos

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Preguntas principales a la hora de los comicios en EE.UU.

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'Donald Trump ha inclinado el debate exclusivamente hacia el miedo.' REUTERS

Los colegios electorales ya han abierto sus puertas en la costa este de Estados Unidos para estas elecciones de medio mandato, que se presentan ante todo como un test para Donald Trump. Para saber qué está en juego en estos comicios, conversamos con Xavier Vila, nuestro corresponsal en Washington.


Los comicios de este 6 de noviembre permitirán hacer un balance de los dos primeros años de mandato de Donald Trump: el presidente estadounidense ha sido el primero en presentarlos como una suerte de plebiscito sobre su persona. Las urnas dirán si sus temas de predilección en la campaña de 2016 siguen funcionando, o si ha llegado el tiempo de contrabalancear en el Congreso el poderío de Trump.

Siga aquí los resultados de las elecciones. FMM

¿Despierta esta cita electoral más interés que en otras ocasiones?

Sí, diría que es una cita que despierta más interés comparando con otros comicios de medio mandato, en tanto que se interpreta como un referéndum a la obra de gobierno de Donald Trump tras sus primeros dos años como presidente. Se someten a votación todos los escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado, gobernadores en 36 estados, muchos cargos estatales y locales. Además, el aumento del voto anticipado pronostica buenos augurios para la oposición demócrata puesto que ha aumentado la participación entre jóvenes.

De todos modos, ningún proceso electoral de medio mandato en los últimos años ha cosechado índices de participación superiores al 50%, y este proceso de hoy no será una excepción en ese sentido. A menudo estos datos se utilizan para subrayar la baja participación electoral. Pero hay que tener en cuenta que aquí es obligatorio registrarse para votar, lo que frena la participación.

Millones de electores no podrán votar este martes. ¿Es un fenómeno nuevo en Estados Unidos?

No es nuevo aunque en efecto mucha gente se quedará sin votar. Resulta casi imposible concretar cuánta gente será afectada por estas restricciones al voto, precisamente por la cuestión del registro obligatorio. Es el efecto pernicioso de la obligación de registrarse para votar. Muchas personas sin recursos económicos, por ejemplo, no pueden desplazarse a puntos muy lejanos de su domicilio para completar el trámite. Es una técnica pertinaz en estados de gran extensión, como Texas donde la mayoría republicana, conservadora, sitúa los puntos de registro lejos de los vecindarios que reúnen grupos de población con rentas más bajas, gente proclive a votar a la oposición, al partido demócrata.

Otras medidas restrictivas habituales pasan por exigir un documento de identificación personal con fotografía en el que se lea el lugar de residencia habitual. Algo que puede parecer muy obvio en otros países, pero que aquí chirría mucho porque no existe un documento nacional de identidad común para todos los estadounidenses. Se exige en algunos estados presentar un pasaporte, un permiso de conducir, documentos que suponen un lujo inalcanzable para grupos de población sin medios económicos que acostumbran a ser afroamericanos, hispanos, o amerindios que viven en reservas y por lo tanto no tienen una dirección fija. También los reclusos en prisiones están privados del derecho a votar en diferentes estados, así como aquellos en libertad provisional.

¿Qué asuntos van a pesar más a la hora de ir hoy a votar? No faltan los temas: las tensiones en torno a la inmigración, la economía, los derechos de la mujer...

Hay muchos temas y hay que tener en cuenta que también mandan cuestiones locales. Si generalizamos a nivel nacional, observamos cómo el presidente Trump ha inclinado el debate exclusivamente hacia el miedo. Miedo a perder la América próspera de sus antepasados, a manos de lo que él considera una turba extranjera, multicultural, poco respetuosa con los valores tradicionales del país.

Trump está presentando el debate como una decisión entre América Primero, que es su preferencia, o abrirse al mundo como proclama la oposición, con los peligros que esto comporta como los que según él se erigen con la caravana de inmigrantes, la regulación financiera que traería la oposición, la imposición de cláusula del programa de salud impulsado por su predecesor Barack Obama. Pues es un debate político contaminado hasta el extremo y donde el presidente dibujó un escenario apocalíptico en caso de victoria de la oposición.

¿Qué pronostican los sondeos sobre el voto para el Senado y la Cámara de Representantes?

Casi todos los sondeos coinciden en que el partido demócrata está en una posición muy envidiable para recuperar el control de la Cámara de Representantes. Los demócratas necesitan arrebatar 23 escaños a los conservadores para inclinar la balanza a su favor, algo que parece que pasará. En cambio, es muy improbable, según las encuestas, que los republicanos pierdan el control del Senado donde ahora tienen una mayoría exigua, de 51 a 49. Incluso se habla de que los conservadores podrían añadir algún escaño a su caucus en la Cámara Alta.

De todos modos, estas previsiones se deben tomar con mucha cautela, visto los sonados últimos fracasos de las casas de encuestas aquí, como en las presidenciales de 2016 en las que nadie anticipó la victoria de Donald Trump.

¿Qué estados habrá que seguir con especial atención?

Para el Senado, Texas, donde el joven demócrata Beto O’Rourke le disputa el puesto al ultraconservador Ted Cruz. Para la Cámara de Representantes, Pensilvania: puede ser que los republicanos se queden sin ningún tipo de representación. También hay que mirar a Florida porque el afroamericano progresista Andrew Gillum le puede arrebatar la carrera al republicano Ron DeSantis.