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El impacto de las restricciones electorales en los comicios de medio mandato

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La candidata demócrata Stacey Abrams junto a su rival republicano para ser gobiernador Brian Kemp en Atlanta, Georgia, 23/10/2018. ohn Bazemore/Pool via REUTERS

Millones de electores estadounidenses no podrán votar el martes en las elecciones cruciales de medio mandato debido a que las legislaciones electorales a nivel estatal excluyen de manera efectiva a muchos votantes de minorías en detrimento de los demócratas.


Con Xavier Vila, corresponsal de RFI en Washington

Más allá de lo que voten este martes los electores norteamericanos, hay otro factor que pesará en estos comicios de medio mandato: la excusión de votantes.

Desde de 2010 al menos 24 estados -la mayoría controlados por el partido republicano, ahora en el poder- han introducido medidas que comportan restricciones severas al derecho a voto. Desde leyes más rígidas respecto a la documentación a presentar para acreditarse, pasando por más requisitos para el registro obligatorio si se quiere votar, hasta la disminución del tiempo asignado al sufragio anticipado por correo.

Estas medidas afectan desproporcionadamente a ciudadanos que se declaran progresistas y que se dicen partidarios del partido demócrata, y tienen un objetivo claro según Debo Adegbile, comisionado en la comisión estadounidense por los derechos civiles.

“La discriminación en el voto tiende a ocurrir cuando se perciben amenazas al status quo. Cuando hay crecientes comunidades de minorías, comunidades que están al borde de expresar su voz en política”, afirma.

La cúpula del partido republicano, partidaria de las restricciones en el voto, justifica su postura en la necesidad de luchar contra el fraude que -dicen- provoca que muchas personas voten más de una vez en sitios distintos. O sin derecho a hacerlo, como los millones de personas encarceladas a los que se restringe ese derecho en los Estados Unidos.

Uno de los casos más significativo del impacto que esto puede tener en los comicios es el estado de Georgia. Allí, los datos que los votantes proporcionan al registrarse en las casillas desde 2017 son comparados con los que dan cuando aplican para obtener la licencia de manejar o el número de seguro social. Si hay una mínima discrepancia, las autoridades pueden rechazar el registro.

Actualmente cerca de 53.000 aplicaciones están pendiente, 70% pertenecen a negros, de acuerdo con Southern Poverty Law Center.

La demócrata Stacey Abrams, quien espera convertirse en la primera mujer negra electa como gobernadora en Estados Unidos, acusa a su oponente republicano, Brian Kemp, de utilizar su cargo al frente de la oficina que supervisa las elecciones para influir en el voto.

Kemp, a su vez, dice a los electores que pueden votar su aclaran su situación y acusa a Abrams de querer que migrantes indocumentados voten.

Incluso si las solicitudes que están en el limbo son aprobadas finalmente, Abrams teme que el desafío de registrarse provoque que esos votantes se queden en su casa.

El impacto también es significativo si se tiene en cuenta la imposibilidad de votar para convictos o exconvictos. Cerca de seis millones de estadounidenses son excluidos de votar porque están en prisión, en libertad bajo palabra o esperando sentencia.