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Canadá, frente a los desafíos de la legalización del cánnabis

Por Enrique García

En tan solo días, la compra de cánnabis en Canadá ha superado las transacciones esperadas. Y aunque la marihuana ya es legal aún queda mucho trabajo que realizar. La sensibilización es uno de los grandes retos a los cuales se enfrenta esta sociedad.  

En unos días, se registraron en la provincia de Quebec más de 42 mil compras, en la Nueva Escocia más de 12 mil, en Colombia Británica alrededor de 10 mil y en Alberta un poco más de 8 mil transacciones. Pero más allá de estas cifras, todavía queda trabajo por hacer, sobre todo en términos de sensibilización.

Annie Gauthier, portavoz de la Asociación Canadiense de Automóviles, explica que “lo más importante para nosotros es la sensibilización. Los quebequenses y canadienses deben entender que el cánnabis tiene una gran influencia en la capacidad de manejar. Incluso en el 2018 todavía hay una proporción de la población que piensa que el cánnabis no afecta las facultades de la cognición que son necesarias para el manejo, particularmente en los jóvenes de 18 a 25 años. Solo esperamos que la policía sea bastante rigorosa con los reglamentos establecidos”.

La sociedad canadiense da un gran paso hacia la libertad, con la posibilidad de consumir cánnabis sin sentirse delincuente o ser perseguido por la justicia. Y es que justamente el objetivo de la legalización es claro: borrar el mercado ilegal e incluir una ideología fundamental que es la de sentirse como parte de una nueva sociedad.

Gente haciendo cola para comprar cánnabis:

Jean-Sébastien Fallu, profesor de psicoeducación, comenta que “cuanto más jóvenes somos, más elevados son los riesgos. Hablamos de riesgos en el funcionamiento cognitivo y sentimental. Sin embargo, algunos especialistas señalan, en lo que se refiere al riesgo cognitivo, que a los 16 años todo parece estancarse. Incluso los efectos cognitivos al parecer son más reversibles cuando somos adultos”.

La opinión de esta sociedad es variada, para unos no está todo tan claro como parece, para otros la legalización significa tener libre acceso a un mercado seguro y fiable.

“Lo único que me molesta, es que nunca leí hacia dónde va el dinero de las ganancias. En Oregón, por ejemplo, todo el dinero de la marihuana es invertido en la educación”, cuenta una quebequense.

Otro ciudadano estima que “si quieren legalizar, que lo hagan en todos los sentidos. Hay que tomar ejemplo en Uruguay donde se puede sembrar en todas partes, frente a tu casa, en los jardines e incluso en un parque. Al principio ésa no era la ley, sin embargo la regularizaron para todos y es la mejor manera de borrar al crimen organizado”.

Incluso si se compara con el alcohol, en ciertos aspectos el cánnabis es menos nocivo para la salud según expertos, con excepción de la salud mental. Tan solo un 16% de los canadienses es dependiente a la bebida, y un 9% a la marihuana.

Lo que más preocupa es el consumo ilegal de los menores de edad: según especialistas, el consumo del cánnabis y de otras drogas estará enfocado en menores de 18 años.