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Europa blinda sus intereses en Irán ante las sanciones de EE.UU.

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Presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker. REUTERS/Joshua Roberts

Ante la reactivación este martes del paquete de sanciones de EEUU a Irán, la UE mueve sus fichas para defender a sus empresas. Ha comenzado a aplicarse el llamado Estatuto de Bloqueo, que por un lado prohíbe a las compañías sumarse a las sanciones y por otro las protege de las represalias de Washington. Bruselas reconoce sin embargo que su efecto sería limitado.


Por Mireia Rom Salvador

La Unión Europea ha contraatacado la reactivación de las sanciones a Irán con el llamado Estatuto de Bloqueo. Con este reglamento se prohíbe a las empresas europeas sumarse a las sanciones de Estados Unidos y se otorgan poderes a los Estados Miembros para multarlas en caso de incumplimiento. Se trata de una medida creada en 1996 para eludir las sanciones contra Cuba, pero que hasta ahora no se ha aplicado de forma completa.

Bruselas también ha previsto qué hacer en caso de posibles represalias por parte de Washington a las empresas europeas que sigan fieles a Teherán. El Estatuto de Bloqueo les permitirá reclamar indemnizaciones por daños y perjuicios, y anula cualquier decisión judicial que las condene por mantener negocios con el régimen de los ayatolás. “Se trata de proteger a las compañías que decidan tomar riesgos quedándose en Irán y exponiéndose a sanciones estadounidenses”, ha explicado un alto responsable europeo.

Aun así, la comunidad europea admite que el reglamento puede tener un efecto más simbólico que político.

Las medidas están ahí, pero debemos ser realistas: son limitadas”, ha reconocido el presidente de la Comisión Europea.
Jean-Claude Juncker, presidente de la comisión europea

La razón es que el Estatuto de Bloqueo no garantiza una protección completa a las firmas continentales, entre las cuales se encuentran grandes compañías como la petrolera francesa Total, la aerolínea British Airways o la cadena hotelera española Meliá. Más que esperar un remedio definitivo, Europa confía que las nuevas medidas tengan al menos un efecto disuasorio para frenar las amenazas comerciales estadounidenses.