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Brasil Elecciones Luiz Inacio Lula da Silva

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Lula, el incierto candidato que definirá las elecciones brasileñas

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Sin embargo, la última palabra la tendrá La justicia electoral brasileña decidirá si reúne las condiciones para concurrir a los comicios. REUTERS/Leonardo Benassatto

Pese a estar en prisión, el Partido de los Trabajadores confirmó a Luiz Inácio Lula da Silva, como su candidato a la Presidencia de Brasil. Sin embargo, la última palabra la tendrá la justicia electoral que decidirá si puede concurrir a los comicios.


Por nuestro corresponsal en Rio de Janeiro, Francho Baron

La carrera electoral en Brasil de cara a los comicios presidenciales del próximo siete de octubre ha comenzado formalmente este fin de semana con la designación oficial de los principales candidatos a ocupar el Palacio de Planalto.

Faltan poco más de dos meses para la cita con las urnas y Brasil sigue inmerso en una crisis política y económica de dimensiones desconocidas en su reciente democracia. Según el instituto de estadística Ibope, el 45 % de los brasileños se dicen pesimistas ante estas elecciones. El descrédito de la clase política es rampante, sobre todo tras el tsunami desencadenado por la Operación Lava Jato, que en 2014 destapó una trama corrupta sin precedentes e hizo tambalear los cimientos de la política y del mundo empresarial brasileño.

El tablero electoral en Brasil quedará completamente definido una vez que el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Tribunal Superior Electoral (TSE) decidan la suerte del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El Partido de los Trabajadores (PT) lo confirmó en su convención de este sábado como su candidato a la Presidencia brasileña.

Sin embargo, la última palabra la tendrá la justicia electoral, que a partir del 15 de agosto deberá analizar su candidatura y decidir si reúne las condiciones para concurrir a los comicios.

Desde el pasado siete de abril Lula cumple una condena a doce años y un mes de cárcel por corrupción y blanqueo de capitales. La sentencia fue dictada por unanimidad por un tribunal de segunda instancia, lo que teóricamente lo inhabilita para acceder a la carrera electoral. Sin embargo, sus abogados y el PT pelean desde entonces a brazo partido para revertir la condena, sacarlo de la cárcel y desbloquear el camino de su candidatura.

En el último año Lula ha aparecido sistemáticamente como favorito en los sondeos de opinión, de manera que la confirmación de su candidatura definirá de forma bastante clara el panorama electoral. Si el TSE da su luz verde, algo improbable según los juristas, el exmandatario tendría opciones claras de alzarse con su tercer mandato presidencial. En caso de que la justicia electoral opte por su inhabilitación como candidato, dos nombres de su partido podrían emerger como alternativas de última hora: el exalcalde de São Paulo, Fernando Hadad, o el exgobernador del Estado de Bahía, Jaques Wagner. Oficialmente el PT insiste en que no existe un plan B o alternativa a la candidatura del ex líder sindical.

Los otros candidatos

Geraldo Alckmin

El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la tradicional fuerza opositora del PT, confirmó por su parte la candidatura del exgobernador del Estado de São Paulo, Geraldo Alckmin, que ya concurrió a la Presidencia en 2006, frente a un Lula en pleno apogeo. Alckmin es de los pocos políticos brasileños de la vieja guardia que no se han visto salpicados de lleno por la Operación Lava Jato. Su nombre ha surgido en los testimonios de varios delatores, que lo han señalado como beneficiario de millones de reales no declarados para financiar sus campañas electorales, pero por ahora la justicia no ha encontrado evidencias suficientes para imputarlo.

Alckmin, candidato a la presidencia de Brasil, durante la Convención Nacional del PSDB en Brasilia. REUTERS/Adriano Machado

 

Jair Bolsonaro

El segundo posicionado en los sondeos es el militar de la reserva y diputado ultraconservador Jair Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal (PSL), que promete poner en marcha un drástico plan de choque para enderezar la maltrecha coyuntura brasileña. Entre sus propuestas estrella están un severo plan de privatizaciones y la revisión del Estatuto del Desarme, que facilitaría el acceso de la población civil a las armas de fuego. Sempiterno outsider de la política brasileña, Bolsonaro es, con diferencia, el candidato con las propuestas más polémicas. Con su verborrea siempre irreverente y provocadora, representa el gran interrogante y elemento de tensión de estas elecciones, ya que nadie descarta por completo que pueda acabar alzándose con la victoria.

Bolsonaro formaliza su candidatura a la presidencia de Brasil durante la convención nacional del Partido para el Socialismo y la Liberación (PSL). REUTERS/Ricardo Moraes

Marina Silva

Este fin de semana también se oficializó la candidatura de Marina Silva, que concurrirá por tercera vez al Planalto por el partido Rede. Silva, ambientalista convicta, abanderó el discurso de la “nueva política” en la anterior campaña presidencial y ahora reaparece como una política limpia de la lacra de la corrupción, aunque imprevisible a los ojos de muchos electores.

Silva celebra su candidatura durante la Convención Nacional del REDE. REUTERS/Adriano Machado