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Colombia: el hospital militar, primer testigo de la paz

Por Lucile Gimberg

Escuche nuestro reportaje en el hospital militar de Bogotá, donde son palpables los efectos del acuerdo de paz con la ex guerrilla de las FARC. 

Por nuestra enviada especial en Bogotá, Lucile Gimberg, con la realización técnica de Vanessa Letrosne,

En la sala de rehabilitación del Hospital Militar Central en Bogotá, una decena de soldados amputados se entrena a caminar con sus prótesis. Aquí el impacto de la paz acordada con la ahora ex guerrilla de las FARC es palpable. 

►►Puede escuchar nuestro reportaje en el lector de audio al final del artículo

En la sala de rehabilitación del Hospital Militar Central en Bogotá, una decena de soldados amputados se entrena a caminar con sus prótesis. Aquí, el impacto de la paz acordada con la ahora ex guerrilla de las FARC es palpable.

"Han disminuido casos de amputados por trauma de guerra nuevos en un 95%", explica Miguel Angel Gutiérrez, médico fisiatra y coordinador del servicio de prótesis. "Pero tenemos todavía toda la carga de los últimos 20 años". 

Durante la guerra con las FARC, el hospital militar recibía un promedio de 500 heridos en combate por año. Hasta ahora en 2018, apenas han llegado 15. Una reducción sustancial. 

"Estas cifras reflejan lo que está pasando a nivel nacional, porque todos los heridos militares del país llegan a este hospital", explica Clara Galvis, brigadier general, pediatra y directora del Hospital Militar Central. "El ambiente de angustia que veíamos antes, cuando llegaba el helicoptero con los heridos, era de dolor absoluto. Es una alegría el haber cambiado ese concepto de destrozo -porque las heridas por explosivos no producen lesión solo de amputación sino que lesionan otras partes del organismo. Ese cambio y esa reducción han sido muy importantes."

Pero, un año después del desarme de las FARC, los fusiles no han callado por completo en el territorio colombiano. En el departamento de Arauca por ejemplo, fronterizo con Venezuela, el soldado Robinson Pulgarín, de 28 años, pisó una mina antipersona durante su patrulla, después de la firma de los acuerdos de paz. "En mi departamento, nosotros nos enfrentamos al ELN, que sigue presente allá", cuenta. "Entonces eso no ha cambiado en nada. Ojalá el proceso de paz se cumpla con todas las disidencias de las FARC y las otras organizaciones armadas."

Las fuerzas militares y la policía de Colombia buscan ahora copar los territorios dejados por las FARC, para evitar que caigan en manos de los otros grupos armados que proliferan en el país. 

El desminado es uno de los grandes desafíos del postconflicto. En dos años de programa, se ha avanzado un 33% en la meta de limpiar más de 600 municipios de estos artefactos mortíferos, informó en mayo el gobierno.

El ex soldado Antonio Ramos critica por su parte los acuerdos de paz. Fue pensionado hace más de diez años cuando perdió una pierna. Hoy es uno de los representantes de las víctimas de minas antipersonales, en la región de Caldas. "Para los que hemos caído en combate, la guerra nunca se acaba", deplora este ex militar de 34 años. "Uno trata de sobrevivir con un salario muy bajo y uno ve que a pesar de que se firmó el acuerdo, siguen cayendo soldados y civiles en minas, siguen matando policías y soldados."

Hoy en día, ¿cómo ha cambiado el trabajo de los médicos que atienden en el hospital militar de Bogotá? ¿Qué esperanzas y qué decepciones ha traigo el acuerdo de paz firmado en 2016 a la vida de los pacientes? 

Escuche el reportaje en su totalidad: