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Masaya: la situación ‘es de profunda crisis de violación a derechos humanos’

Por Andreina Flores

Los disparos, los fallecidos y la violencia son ahora lo cotidianeidad de Masaya, una ciudad que se sitúa a 30 kilómetros de Managua y que se ha convertido en un bastión de lo que los detractores del presidente Daniel Ortega llaman “resistencia cívica”.

Sus calles están bloqueadas por fuertes barricadas que se levantan como símbolo de protesta, pero sirven también como elemento de contención contra las llamadas “camionetas asesinas”, señaladas por los jóvenes contra Daniel Ortega de ser el vehículo para matar y torturar a los opositores.

Esta semana, la ciudad de Masaya dio un ultimátum: grupos como el Movimiento 19 de abril afirmaron que las barricadas se mantendrían hasta que el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidente Rosario Murillo abandonen el poder.

“Exigimos al régimen de Ortega y de Murillo, a las autoridades, que cesen la violencia contra este pueblo qua ha sido cuna de la resistencia cívica, un pueblo pintoresco, alegre, pero que hoy solamente sabe llorar, sabe exigir respeto a la vida y sabe denunciar a nivel internacional la masacre de la cual estamos siendo víctimas”, dice a RFI Yubran Suazo, vocero del movimiento 19 de abril.

Sin embargo, la respuesta de los comandos antimotines ha sido demoledora. Se denuncia el uso de armas de fuego contra jóvenes desarmados y la palabra "masacre" se ha hecho viral.

En horas de la tarde, la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos ya contaba el martes al menos 6 fallecidos y decenas de heridos.

“La situación que existe actualmente en Masaya es de profunda crisis de violación a derechos humanos, de luto y derramamiento de sangre frente a un ataque que inició a eso de las 4 de la mañana de este martes 19 de junio por parte de fuerzas combinadas de la policía nacional, antimotines, militares en retiro y Juventud Sandinista con fusiles de guerra AK 47 vestidos de civiles, militares y encapuchados”, denunció al micrófono de RFI Álvaro Leiva, director de la asociación.

Pero no es la primera vez en la historia de Nicaragua que Masaya se subleva. Ya en febrero de 1978 sus habitantes se levantaron contra la dictadura de Somoza, construyendo barricadas, tal como lo están haciendo hoy, 40 años después.

Marcial Medina, habitante y activista político de Masaya, estima que aquí “se ha resistido más que en otros departamentos de Nicaragua”. “Son héroes, mantienen sus principios, y además están organizados. Están unificados y articulados. Perdón por la expresión, pero dicen que ahí que ‘hasta el perro está organizado’. Es una organización muy dinámica que está defendiendo sus principios”, enfatiza.

A nivel internacional, Masaya es foco de interés y protesta. El mismo Secretario General de la OEA, Luis Almagro publicó un tuit este martes: “El pueblo de Masaya ha demostrado su heroísmo en las páginas más oscuras de la historia de #Nicaragua. Condenamos cualquier tipo de ataque que atente contra la vida y la seguridad de sus habitantes”.

¿Pero qué se puede esperar de la comunidad internacional realmente? “La comunidad internacional tiene que tomar un protagonismo directo en la demanda que hoy está haciendo el pueblo de Nicaragua para que prontamente podamos recuperar la paz social que tanto demandamos. Hoy los pueblos y los gobiernos amigos tienen que solidarizarse por el derecho internacional del sistema interamericano y del sistema universal, sumar todo el apoyo incondicional al pueblo de Nicaragua para que pronto recupere su paz y los derechos humanos”, agrega Leiva.

La ciudad de Masaya es ahora el escenario de una medición de fuerzas entre el gobierno de Daniel Ortega y grupos de resistencia, determinados a mantenerse en pie hasta lograr la renuncia presidencial. Un escenario hasta ahora improbable.

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