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La UE, fragilizada por el populismo y en batalla comercial contra EE UU

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Bandera frente a la sede de la OMC en Ginebra. Flickr/ Creative Commons

Los europeos lanzaron su contraofensiva en la batalla comercial contra EE UU con una demanda ante la OMC por los pesados aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio. De Roma a Madrid, al mismo tiempo, la inestabilidad política europea avanza.


Los europeos están obligados a enfrentar simultáneamente dos frentes: la batalla comercial lanzada por la administración Trump y la inestabilidad interna encarnada en las crisis que atraviesan España e Italia.

“La UE me recuerda a alguien que está al borde del precipicio, e incluso un poquito más allá. Los dedos del pie ya están en el vacío”, dijo esta semana en Berlín el exministro de Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer.

La iniciativa europea de demandar a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) este viernes fue seguida luego por Ottawa, que presentó también su demanda contra Estados Unidos ante esa organización, tras haber anunciado el jueves aranceles punitivos contra su vecino.

“Si los actores en el mundo no cumplen con las reglas, el sistema podría colapsar. Por esto, estamos llevando a Estados Unidos (...) ante la OMC”, dijo la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, anunciando otra demanda contra China por socavar la propiedad intelectual de las empresas europeas.

El impacto económico de los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio es relativamente limitado, pero el mayor riesgo es una escalada, con represalias y contra-represalias, que podrían afectar gravemente el orden comercial mundial.

Trump decidió el jueves no prolongar la exención temporal otorgada en marzo a la UE, México y Canadá, a los que impuso desde este viernes aranceles del 25% a sus exportaciones de acero a su país y del 10% a las de aluminio.

La UE está ultimando sus contramedidas contra productos emblemáticos estadounidenses, como el bourbon, que podrían entrar en vigor el 20 de junio.

¿Sustituir TLCAN con México y Canadá?

Trump desafió aún más a sus socios comerciales al sugerir sustituir el TLCAN con México y Canadá por acuerdo bilaterales con esos dos países.

“No me importaría ver el TLCAN, que tendría un nombre diferente, como un acuerdo por separado con Canadá y otro con México”, dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca.

“Estamos hablando de dos países muy diferentes”, añadió sobre ese tratado trilateral vigente desde 1994 y que viene siendo renegociado por presión suya.

Durante esta reunión del G7, que incluye a Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, “las discusiones serán difíciles”, admitió de su lado el ministro canadiense de Finanzas Bill Morneau.

“Vamos a expresarnos en términos duros porque pensamos que (las tarifas estadounidenses) no son buenas para la economía mundial”, añadió.

Inestabilidad europea

La ofensiva estadounidense pone a prueba la capacidad de los 28 países de la UE de hablar con una sola voz y, sobre todo, el motor franco-alemán del bloque: la primera y segunda economía de la Eurozona abogaron por estrategias diferentes en las últimas semanas.

A ello se suma la situación en la tercera y cuarta economías de la Eurozona. En Italia, un gobierno formado por dos fuerzas euroescépticas asumió el viernes el poder, mientras que en España, el socialista Pedro Sánchez se convirtió en el nuevo jefe del gobierno tras derrotar en una moción de censura al conservador Mariano Rajoy.

Frente a una Francia más partidaria de una línea dura, Alemania, una potencia exportadora y con una importante industria automotriz, abogó en las últimas semanas por evitar la escalada mediante un acuerdo con Washington, un llamado al que Trump respondió con nuevas amenazas de aranceles a los automóviles.

La UE de los tratados, de la integración, está zarandeada, ya sea por las crisis políticas que derrumban o fragilizan gobiernos o por los electores que llevan al poder a dirigentes antisistema.

Sin olvidar los mercados financieros que miran febrilmente cada evolución y sus potenciales consecuencias financieras, en particular en Italia, país fundador del euro y muy endeudado.

En España, el gobierno conservador de Mariano Rajoy cayó el viernes. En Gran Bretaña, el gobierno de Theresa May que gestiona el Brexit, se mantiene sólo gracias a una alianza, al igual que el de la canciller alemana Angela Merkel, aunque en menor medida.

En varios países, los electores llevan al poder a gobiernos populistas, antisistema, o que denuncian el liberalismo político, económico, migratorio, que marcaron el rumbo de la construcción europea de las últimas décadas.

“Italia sufre una crisis de nervios, España está lastrada por sus problemas internos, Polonia protesta con fuerza, Gran Bretaña se va, y Alemania está recostada en el sofá. Es una familia disfuncional”, ironizó esta semana en The Guardian el historiador británico Timothy Garton Ash.

Con AFP