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La difícil confirmación de Gina Haspel al frente de la CIA

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Gina Haspel, designada por Donald Trump para dirigir la CIA, prometió este miércoles que de ser confirmada en el cargo por el Senado, no recurrirá a la tortura, como lo hizo la agencia con apoyo legal tras los atentados de 2001 en suelo estadounidense. REUTERS/Aaron P. Bernstein

Un día después de su audición en el Congreso, la candidatura de la mujer designada por el presidente Donald Trump se halla fragilizada: varios representantes han anunciado que votarán en contra de su nominación. El hecho de que dirigiera un centro de detención secretos en 2002 y la eliminación de un video de interrogatorios comprometen su aprobación.


Una de las objeciones más contundentes vino del campo republicano. El senador John McCain llamó el miércoles a los congresistas a rechazar la nominación de Gina Haspel para dirigir la CIA debido al papel que desempeñó en el pasado en la tortura de prisioneros en el extranjero.

McCain, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, fue torturado cuando era prisionero en Vietnam del Norte. El senador padece de un cáncer en el cerebro y es difícil que vote en la nominación de Haspel, pero es ampliamente respetado entre los políticos de Estados Unidos y sus opiniones tienen un peso significativo.

"El papel de la señora Haspel en el extranjero sobre la tortura aplicada por estadounidenses es alarmante. Su rechazo a reconocer la inmoralidad de la tortura es inhabilitante. Creo que el Senado debería ejercer su obligación de asesoramiento, y rechazar esta nominación", señaló McCain en un comunicado.

Entre 2001 y 2004, Haspel fue subdirectora del Centro Antiterrorismo, que dirigía el llamado programa de "interrogación reforzada", y luego fue jefa del equipo de José Rodríguez, quien tenía a su cargo ese programa.

Para Jeff Flake, otro senador republicano que se opone a Donald Trump, “esta declaración va a pesar”.

Que Haspel hubiera aplicado torturas con la luz verde de la administración de George W. Bush no es el único cuestionamiento a la nominación de Haspel. La destrucción de un video de interrogatorios filmados en Tailandia también torpedea su nominación.

“Sobre los simulacros de ahogamiento, ella puede hacer valer que era legal, que era una orden del presidente, que pensaba que era para proteger al país, pero es argumento no se aplica a su participación en 2005 a la destrucción de videos de interrogatorios en momentos en que el Congreso discutía la posibilidad de una investigación”, explicó Angus King, presentante del Estado de Maine.

“Es esto lo que más me molesta y lo que terminó de convencerme de que durante la audición, incluso en la parte a puertas cerradas, ella no ha cooperado”, agregó.

Durante su audición Gina Haspel condenó el uso de la tortura, pero afirmó que informaciones esenciales habían sido obtenidas gracias a este método. Su nominación a la cabeza de la CIA debe ser decidida durante un voto formal antes de fin de mes. Si varios representantes republicanos siguen los pasos de McCain, su candidatura peligrará.

Entretanto, una asesora de la Casa Blanca se burló de la salud del senador John McCain, de 81 años y muy enfermo, asegurando que su oposición al nombramiento de una nueva directora de la CIA no tiene importancia "porque se está muriendo", indicaron medios estadounidenses.

"No importa, se está muriendo de todas formas", dijo la asesora de comunicación Kelly Sadler en una reunión celebrada el jueves, según informan CNN y otros medios.

La Casa Blanca no negó las palabras de Kelly Sadler. "Respetamos el servicio del senador McCain a nuestra nación y rezamos por él y su familia en este momento difícil", indicó un comunicado.