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El 'cuentapropismo' en Cuba: dinamismo y desilusión

Por Natalia Olivares

Los emprendimientos por cuenta propia -el llamado "cuentapropismo"- aparecieron entre las vetustas casas de La Habana Vieja, como parte de las reformas económicas que inició en la isla comunista Raúl Castro cuando asumió la presidencia en 2008.

Para muchos cubanos, actuar es importante para dinamizar el sistema económico. Pero, más allá de una perspectiva política o ideológica, montar su negocio significa salir adelante con las herramientas propuestas por las reformas que dejó el presidente saliente Raúl Castro.

Éstas permiten, entre otras cosas, la adquisición de bienes para comercializar servicios. Este estatuto se llama el "cuentapropismo".

RFI conversó con Yasser, un joven residente de La Habana

que tiene un negocio de bicitaxis, "un gran clásico en Cuba". "Hace cinco años comencé a trabajar en un negocio, que llamamos privado, pero en realidad es contrapropista. Me di cuenta que la gente pasa mucho tiempo esperando buses que no llegan. Al principio ibamos a los hoteles y a las agencias para que nos enviaran clientes".

Su colega explica cómo funciona este estatuto: "Pagamos mensualmente una cuota y cada tres meses una seguridad social." 

El "cuentapropismo” es una de las grandes reformas que deja un balance a media tinta. Existe un descontento creciente por las tazas de impuestos y los límites de un sistema que  permite capitalizar unas 200 profesiones.

Esta lista limita las posibilidades y favorece la emergencia de una economía paralela, según Manuel Cuesta Morua, portavoz de la plataforma opositora Otro 18. "Nuestro proyecto propone una exención de impuesto de dos años para los cuentapropistas y la liberalización de la contratación de trabajadores. Porque por el momento el estatuto es una extensión del sentido del trabajo estatal", dice Cuesta Morua. 

El balance de la apertura de capitales privados en la sociedad cubana ha sido un éxito sin embargo para la escritora y periodista oficial Nuria Barbosa, quien reconoce que debe ser más dinamizado. Es para ella una tarea del próximo gobierno: "las micro empresas no serán nunca grandes empresas, entonces no son el tronco central de la economía". 

Raúl Castro ha impulsado el estatuto del "cuentapropismo" 

como un eje de la apertura económica de la isla. Existen experiencias positivas como la promoción del uso local y turístico de la bicicleta.

Pero, además de la controversia de los altos impuestos y los precios altos, el cuentrapopismo no ha sido una alternativa para los más pobres y ha desatado descontento. Rafael, cubano de La Habana, dice no poder abrir una cuenta propia  y estar obligado de recurrir a otro sistema: la economía paralela.  "Soy restaurador e informático, pero yo vivo del invento. Vendo artículos evadiendo la ley porque si pago impuestos no me alcanza para poder sobrevivir. Si trabajo para el Estado, no hay lugar para oficios como el mío."

Rafael afirma también que muchos negocios tienen que pasar por el mercado negro para sobrevivir. "Así funciona."

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