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Detención de Santrich podría fomentar más disidencia en las FARC

Por Raphael Morán

En Colombia, Seusis Hernández alias Jesús Santrich, ex jefe de las Farc y futuro parlamentario del partido que surgió de esta guerrilla desmovilizada, fue detenido en Bogotá, a petición de una Corte de Nueva York.

La justicia estadounidense solicita su extradición por el cargo de conspiración para exportar 10 toneladas de cocaína a EE.UU.

La detención del que fue uno de los principales negociadores de paz de las Farc asesta un duro golpe al proceso de paz ya debilitado por la lentitud del gobierno en aplicar ciertos puntos esenciales como el de la justicia transicional.

"Con la captura de nuestro camarada Jesús Santrich el proceso de paz se encuentra en su punto más crítico y amenaza con ser un verdadero fracaso”, declaró el portavoz de la Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), Iván Márquez en reacción al arresto del ex guerrillero.

Rápidamente surgieron dudas sobre la legalidad de esta detención ya que el Estado colombiano se comprometió a no extraditar a los guerrilleros desmovilizados. Pero Santrich es acusado de un delito cometido después de la firma del acuerdo de paz, y en este caso, no podría gozar del programa de penas especiales.

"Si cumplido el debido proceso -y con pruebas irrefutables- hay lugar para la extradición por delitos cometidos después de la firma del acuerdo (de paz), no me temblará la mano para autorizarla”, advirtió el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Preocupación para los ex combatientes de las FARC

Según Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, la detención de Santrich demuestra que “se desbarata el discurso de algunas personas opuestas al proceso de paz, y según las cuales el acuerdo de la Habana equivalía a regalarle el país a las Farc, y entregar impunidad. Se comprueba que las instituciones del Estado siguen actuando. Y sobre todo que no amordazaron a ninguna institución.”

Pero este acontecimiento podría tener un impacto negativo en el pacto de confianza que significa el Acuerdo de paz entre los ex guerrilleros y el gobierno.

Algunos ex combatientes desmovilizados podrían percibir esta detención como una señal de que el Estado colombiano no respeta el acuerdo de justicia transicional que impide extradiciones. Varios mandos medios y sus hombres se apartaron del proceso de paz y hoy las llamadas disidencias cuentan con unos 1.200 combatientes. Un fenómeno en crecimiento y que se enmarca en el boyante negocio de las drogas y de la minería ilegal.

Además, “la implementación territorial del post conflicto ha sido difícil. No hay proyectos productivos, los mandos medios no tienen ningún programa especial de reincorporación. Entonces para ellos es como un complot. Lo que hace (la detención de Jesús Santrich) es radicalizar la posición de esos mandos medios”, analiza Ariel Ávila. “Me da miedo que algunos de ellos reincidan y se vayan otra vez a la guerra”, advierte el especialista en el conflicto colombiano.

La captura de Santrich ocurre en un contexto de tensión entre Bogotá y Washington. En los últimos meses, Estados Unidos criticó severamente a Bogotá por el aumento de los cultivos ilícitos en Colombia.

En ese contexto, al solicitar la extradición de uno de los artífices de acuerdo de paz por el delito de narcotráfico, la justicia estadounidense pone Colombia a prueba para que reafirme su estatuto de aliado en la lucha antidroga.

Entrevistado: Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación.

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