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Luiz Inacio Lula da Silva Lava Jato corrupción

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Lula pasa su primera noche en detención

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Lula llegando a la sede de la Policía Federal de Curitiba donde lo espera una cárcel de 15 metros cuadrados con baño privado, 7 de abril de 2018. REUTERS/Ricardo Moraes

El exmandatario de izquierda se convirtió en la mayor presa de la Operación Lava Jato y en el primer expresidente brasileño encarcelado por un delito común. Lula llegó en helicóptero a la celda de 15 metros cuadrados con baño privado acondicionada para él en la sede de la Policía Federal de Curitiba.


Lula, de 72 años, fue condenado a 12 años y un mes de cárcel por el juez Sergio Moro, figura emblemática de Lava Jato, escándalo de corrupción que sacude desde hace cuatro años a la clase política brasileña.

El juez Moro consideró a Lula beneficiario de un apartamento de lujo ofrecido por una constructora a cambio de facilidades para obtener contratos con Petrobras.

Lula se entregó a la policía en el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo, donde estaba atrincherado y rodeado de miles de partidarios desde que el juez Moro emitió la orden de captura, 48 horas antes.

Como último desafío, asistió a una misa en memoria de su esposa fallecida el año pasado, que tuvo lugar frente a la sede sindical y en la que anunció su intención de someterse al fallo.

“Voy a cumplir la orden de cárcel (...) y cada uno de ustedes se transformará en un Lula”, proclamó el exmandatario, desencadenando un clamor unánime de "¡Soy Lula! ¡Soy Lula!".

"Moro mintió al decir que esa apartamento era mío", reiteró. Y explicó lo que a sus ojos motivó su desgracia actual: "Hace mucho tiempo que soñé que era posible gobernar este país incluyendo a millones de personas pobres en la economía, en las universidades, creando millones de empleos".

El exdirigente sindical, que enfrenta otros seis procesos penales, se declara inocente en todos y denuncia un acoso judicial para impedirle volver al poder en las elecciones de octubre, para las cuales es el gran favorito según todos los sondeos.

Los abogados de Lula interpusieron hasta último momento recursos para impedir su encarcelamiento. Uno de ellos consistió en cuestionar ante la corte suprema la posibilidad -vigente desde 2016- de comenzar las ejecuciones de penas a partir de una condena firme en segunda instancia.