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EEUU: Trump y su obsesión por la frontera con México

Por Lucile Gimberg

La ley estadounidense impide el despliege de soldados en el territorio estadounidense. Por eso, la Casa Blanca enviará efectivos de la Guardia Nacional a la frontera con México. ¿Por qué Donald Trump está tan obsesionado con los migrantes centroaméricanos y con la frontera? Expertos interrogados por RFI responden.

"La situación en la frontera ha alcanzado ya un punto de crisis. La ilegalidad que persiste en nuestra frontera del sur es fundamentalmente incompatible con la seguridad y la soberanía del pueblo estadounidense", dijo Trump en el memorando presidencial que firmó este miércoles, luego de que haber arremetido en Twitter contra una caravana de 1.500 migrantes centroaméricanos que se dirigía hacia dicha frontera.

"No fue una decisión bien pensada, sino una decisión de frustración y de rabia", afirma Peter Hakim, presidente emérito del centro de análisis 'Diálogo Interamericano' en Washington. "Después de un año, no ha conseguido construir su muro. México lo rechazó, al igual de el Congreso estadounidense, que no aprobó su financiamiento. Luego Trump escuchó que esta caravana estaba en camino desde Honduras y explotó."

El objetivo anunciado por la administración Trump es frenar la entrada ilegal de inmigrantes. Sin embargo, las cifras de ingresos irregulares no habían sido tan bajas desde hace décadas. "No sólo bajan los intentos de entrada de indocumentados sino que han aumentado las salidas, entre deportaciones, salidas voluntarias y otras formas de retorno a México y a otros países", explica Ruben Hernández-León, sociólogo de la Universidad de California y especialista de la migración entre México y Estados Unidos. "Además, la patrulla fronteriza es una de las agencias del Estado federal que más recursos tiene."

Según cifras oficiales, las detenciones en las fronteras -un indicador del número total de pasantes- en febrero de 2017 fueron 23.555, mucho menos de las 38.000 de un año antes, y llegaron a su punto más bajo en abril de 2017 cuando se cifraron en 15.766, menos de un tercio de las registradas en el mismo mes del año anterior.

La frontera de más de 3.000 kilometros, que separa a Estados Unidos de México, es una de las más resguardadas del mundo. Un muro ya existe en varias partes pero los migrantes ilegales se han convertido en la obsesión de Trump y en los chivos expiatorios de sus dificultades políticas. "Personalidades de la derecha advirtieron a Trump que tenía que cumplirle a su base electoral. Es una estratégia para recuperar el lugar protagónico en las noticias", recuerda Ruben Hernández-León. 

Antes de Trump, otros presidentes estadounidenses enviaron a la Guardia Nacional a la frontera suroeste del país. Clinton en los años 90, Bush en 2006 mientras se debatía una reforma migratoria en el Congreso. En 2010, Obama lo hizo tras el pedido de ayuda del gobierno mexicano frente a la violencia en la zona, y otra vez en 2014 ante la llegada masiva de menores no acompañados.

Los agentes de la Guardia Civil "están vigilando las zonas fronterizas pero no deben tener contacto con la población. No está claro todavía cómo van a operar en la frontera", explica Pedro Ríos, del Consorcio Pro Migrantes en San Diego.

"En cambio, el muy posible que el estado de California no lo acepte", agrega.

El gobierno de México ya reaccionó y precisó que la Guardia Nacional no portará armas ni realizará funciones de control migratorio o aduanero. Advirtió que "si el anunciado despliegue se tradujera en una militarización de la frontera común, ello dañaría gravemente la relación bilateral".

Por su lado, la caravana "Viacrucis Migrante" de más de 1.000 centroamericanos desistió este miércoles de seguir su camino hacia la frontera con Estados Unidos. 

"Nuestro trabajo termina en Ciudad de México y si otras personas necesitan acompañamiento, tenemos equipo de apoyo en la frontera, pero ellos tendrán que viajar por su cuenta", dijo Irineo Mujica, director de Pueblo sin Fronteras, que desde 2010 realiza este simbólico viacrucis para visibilizar el drama de los migrantes a su paso por México. "Viajan demasiados niños, 450 (...) y subirnos al tren, como hacíamos antes, sería una locura", añade Mujica. "Yo creo que 80% de los migrantes van a quedarse en México, que se ha convertido ya en un país de destino".

EntrevistadosPedro Ríos, del Comité de Amigos Americanos y miembro de la mesa directiva del Consorcio Pro Migrantes en San Diego, Ruben Hernández-León, sociólogo de la UCLA y especialista de la migración entre México y Estados Unidos y Peter Hakim, presidente emérito del centro de análisis'Diálogo Interamericano'. 

 

 

 

 

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