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Guatemala continúa en el punto de mira por sus muertes violentas

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ONG Grupo de Apoyo Mutuo © Grupo de Ayudo Mutuo

Cada día 16 personas son asesinadas en Guatemala. En 2017 se registraron un total de 5.384 muertes violentas, un 0,8% menos que el año anterior. Sin embargo, las cifras siguen siendo alarmantes. ¿Cuáles son los razones de estos índices tan elevados? Mario Polanco, Director de la ONG Grupo de Apoyo Mutuo, nos da la respuesta.


Guatemala, El Salvador y Honduras forman el denominado Triángulo Norte de Centroamérica. Sin embargo, los tres países no solo comparten fronteras y una integración económica; la región, sin estar en guerra, es una de las más violentas del mundo, con un total de 13.129 homicidios registrados en 2017.

Casi la mitad de esas muertes se produjeron en Guatemala: 5.384 personas fueron asesinadas el año pasado, lo que supone una reducción del 0,8%. Sin embargo, las cifras continúan siendo muy elevadas. Según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala, hubo 32 homicidios por cada 100.000 habitantes, 26 según la Policía Nacional, puesto que no existe unificación de indicadores oficiales en ese país. No obstante, se considera epidemia de violencia cuando la cifra sobrepasa las 10 muertes, según la Organización Mundial Para la Salud. Además, se incrementaron las muertes de mujeres y niños en 1,08% en comparación con el año 2016.

Estas muertes son fruto principalmente de conflictos causados por el narcotráfico y el sicariato, actividades ilícitas en las que muchos jóvenes del país ven una salida debido a la situación económica y social que vive el pueblo guatemalteco. Para Mario Polanco, Director de la ONG Grupo de Apoyo Mutuo, "es necesario que haya cambios profundos, como una mejora en la inversión social y una implicación de la población para fomentar la prevención y evitar que una parte de los ciudadanos acaben en la criminalidad".

A su vez, Polanco considera que todos los actores sociales deben colaborar para buscar soluciones comunes: "Debería haber una coordinación entre el gobierno central y los gobiernos locales, así como con organizaciones sociales, empresarios e incluso la Iglesia".

La reacción inmediata frente a los actos criminales también sería un factor de cambio, según Polanco: "La Policía tiene que ser más efectiva y el Estado tiene que implantar más políticas en materia de seguridad. La gente tiene que tener una mejor percepción hacia las acciones policiales y estatales".

Otro país de Centroamérica, Costa Rica, acabó el 2017 con 603 muertes violentas, lo que fue el nivel más alto de homicidios de su historia. Dos tercios estuvieron ligados al narcotráfico o a ajustes de cuentas, lo que refleja que el origen común de las muertes violentas en esta zona es un problema a nivel regional.