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Colombia Ejército de Liberación Nacional (ELN)

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Medina Gallego: ‘el ELN está en situación de guerra, al igual que el gobierno’

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Guerrilleros del ELN. REUTERS/Federico Rios

El historiador y experto en conflicto de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Medina Gallego, explicó a France 24 por qué el proceso de diálogo con el ELN entró en una fase crítica.


Los diálogos de paz entre el gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) están en un momento crítico.

Luego de presentarse al menos dos incidentes armados horas después de haberse terminado el cese al fuego bilateral, el presidente Juan Manuel Santos ordenó al jefe de la delegación del gobierno en Quito, Ecuador, retornar a Colombia para “evaluar el futuro del proceso”.

La decisión no es de poca monta pues este 10 de enero iniciaba la quinta ronda de negociación del proceso, el cual tiene como finalidad, entre otras cosas, que esa guerrilla se desarme, se desmovilice y se convierta en partido político, como hicieron las FARC.

Los diálogos con la guerrilla marxista-leninista han sido especialmente complejos. Carlos Medina Gallego, docente y doctor en historia de la Universidad Nacional de Colombia explica los alcances de la decisión del ejecutivo y la actitud de esa guerrilla, de más de 50 años de levantamiento contra el Estado.

France 24: ¿cómo evalúa el revés sufrido por ambas partes justo cuando se iba a iniciar la quinta ronda de conversaciones?

Carlos Medina Gallego: Es desafortunado que el presidente Juan Manuel Santos haya tomado la decisión de llamar a Bogotá al jefe de la delegación y no darle un orientación directa en relación con tratar en la mesa de conversaciones los incidentes que se están presentando. Esto unido a la declaración del presidente de darle la orden a las Fuerzas Militares para que intensifiquen los operativos militares; lo que constituye en la práctica una declaración de guerra y un levantamiento unilateral de la mesa de conversación.

France 24: ¿cómo explica los ataques atribuidos al ELN en esta coyuntura?

C.M.G.: Es absolutamente claro que hay que cuestionar el comportamiento del ELN, que ante el clamor nacional de distintos sectores de la sociedad, de Naciones Unidas, de la Conferencia Episcopal, de la carta de los 220 intelectuales, del llamado que hace la sociedad colombiana para que se prorrogara el cese al fuego y se ajustara, el ELN haya hecho caso omiso y siga señalando que le convoca la participación de la sociedad pero parece que ese convocar solamente les importa sin es a fin a sus planteamientos y esto no es pertinente ni para la sociedad ni para el proceso de paz.

Existen una serie de hechos que son absolutamente contrarios a la voluntad de paz que expresan en la mesa de conversaciones las partes pero que el territorio se manifiesta de manera absolutamente contraria.

France 24: Esta reactivación de la hostilidades, particularmente en esas zonas de influencia, ¿hacen parte de la forma de presionar o negociar de esa guerrilla?

C.M.G.: Se debe a que todo el activismo militar se había detenido y como el ELN venía señalando la presencia militar en los territorios en un posicionamiento táctico, lo que hace es accionar sus aparatos de guerra para mostrar su capacidad ofensiva y generar una situación de hecho que en mi concepto lejos de sumarle al proceso de paz, le resta y es equivocada. El ELN está en situación de guerra. Al igual que el gobierno, que ha dado orden a las fuerzas militares para que avancen.

France 24: ¿Qué otro elemento cree que pueda estar restándole a ese proceso, que se ha caracterizado por la continua zozobra?

C.M.G.: El comportamiento de las Fuerzas Militares en el territorio en relación con un reposicionamiento táctico en materia de guerra colocándose en territorios de influencia del ELN, haciendo retenes, haciendo empadronamiento, acciones en connivencia con los paramilitares, no favorece a la credibilidad del proceso.

La muerte de los líderes sociales es absolutamente contraria al desescalamiento de las hostilidades y el comportamiento en general que se están tomando hacia la protesta social legítima en términos de la aplicación de fuerza del Estado no responde de manera coherente a una voluntad de paz y a una atmósfera de paz que se debe estar construyendo.

France 24: Terminado el cese al fuego, el quinto ciclo en pausa y el miedo a la reanudación de hostilidades, ¿qué sigue para los diálogos?

C.M.G.: Nadie ha dicho que este proceso fuera fácil pero creo que las partes deben fijarse propósitos claros para cada ronda y deben tratar de sacarlos adelante. Es desafortunado el planteamiento del presidente porque él tiene la obligación constitucional de hacer de la paz un derecho de obligatorio cumplimiento y pueden levantarse las otras fuerzas de la mesa pero creo que el Estado tiene la responsabilidad de permanecer.

Si se acaba el cese al fuego y se reactiva la situación de guerra, pues debe responder en situación de guerra. Yo creo que eso debió haberlo hecho manteniendo la mesa de conversaciones y buscando allí en la práctica un desescalamiento del conflicto y se atienda la situación humanitaria de los distintos territorios particularmente en la costa pacífica que es la zona donde mayor incidentes se han presentado.

France 24: ¿Cuáles son las zonas ‘rojas’ donde se presentaron más incidentes durante el alto al fuego?

C.M.G.: Del Chocó pasando por el Valle del Cauca, el Cauca hasta la región de Nariño en el área de Tumaco la situación de dificultades durante el cese bilateral fue mayor. Otra cosa ocurre en la zona donde se presentaron los atentados, que es el nororiente que corresponde a los departamentos de Arauca y Casanare donde la situación del cese bilateral se dio de manera absolutamente rigurosa y no se presentaron mayores incidentes que reportar en esa región.

La otra cuestión es que la misión de seguimiento y monitoreo está amarrada a situaciones de imprecisión sobre las características del cese bilateral y esos elementos hay que superarlos en la posibilidad de un cese bilateral futuro en que esa comisión tenga claro cuáles son los protocolos que se deben seguir.

France 24: ¿Cuál es la interpretación que se le está dando a esta fractura en las conversaciones en su país?

C.M.G.: La situación realmente es complicada y genera un desconcierto a nivel de la nación colombiana que va a ser aprovechado por sectores de la extrema derecha que ya han salido a señalar una serie de afirmaciones que son absolutamente demenciales y que están por fuera de toda lógica real de la interpretación del momento histórico que vive el país.

France 24: Uno de los logros más aclamados durante las negociaciones fue el cese al fuego bilateral, ¿por qué es un tema tan neuralgico en este contexto?

C.M.G.: El cese al fuego no es fácil en Colombia por la cantidad de actores armados que existen en la distintas partes del territorio. Es que el cese al fuego está en alguna medida intervenido por la presencia de grupos paramilitares, de disidencias de las FARC, de bandas criminales del narcotráfico y de bandas de la delincuencia organizada que explotan los territorios; así no es fácil sostener un cese bilateral.

France 24: El proceso de diálogo cumple un año en febrero de 2018. Aunque no ha sido un año fácil, ¿qué destaca en estas conversaciones con la ahora única guerrilla activa en Colombia?

C.M.G.: Varias cosas. Primero, que haya una mesa de conversaciones porque siempre que haya una mesa, hay esperanza para la paz. Segundo, que haya una agenda y que esa esté tomando en consideración los problemas de la participación de la sociedad y los problemas humanitarios del conflicto. Tercero, que se haya avanzado en el establecimiento del cese bilateral al fuego y se haya cumplido con todos los inconvenientes que han habido en estos 101 días y por último que se hayan realizado las audiencias públicas que proporcionaron a la mesa de conversaciones insumos para que se diseñen las metodologías de la participación de la sociedad en esta quinta ronda que pueda darse.

Muchos elementos positivos que se dieron en este año de conversación están siendo echados por la borda por efecto de este incidente.