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El asesino de Las Vegas tenía un arsenal legal que obtuvo fácilmente

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Se estima que en Estados Unidos hay 88 armas por cada cien habitantes. Reuters

Un hombre encerrado en una habitación de hotel con 23 armas y miles de municiones dispara contra unas 22.000 personas utilizando rifles que ha modificado para que funcionen como metralletas. El resultado son 59 muertos y centenares de heridos sin que el asesino haya infringido ninguna ley de control de armas.


Uno de los detalles más espeluznantes de la matanza en Las Vegas fue la rapidez de las ráfagas de tiro que el asesino Stephane Paddock disparó contra la multitud que asistía a un concierto de música country.

Posteriormente se supo que el jubilado de 64 años había modificado algunos de sus rifles para que funcionaran como armas automáticas capaces de disparar cientos de balas por minuto con una sola jalada del gatillo.

Las armas automáticas han estado prohibidas en Estados Unidos por tres décadas. Pero es fácil convertir en un arma automática una semiautomática, como los rifles de asalto AR-15, AK-47 y sus similares que están abiertamente disponibles en las armerías de Estados Unidos.

Por 40 dólares es posible comprar una pequeña manivela que se ajusta al gatillo. Permite disparar hasta tres o cuatro veces con cada giro, significativamente más rápido que usando un dedo para jalar el gatillo.

Por 99 dólares, se puede adquirir un "bump stock", una culata con un mecanismo de resortes, que, al jalar una vez el gatillo, permite al arma seguir disparando usando su propio culatazo. Con eso puede disparar 600 balas por minuto o más.

Las manivelas y los "bump stock" son completamente legales, e incluso vienen con certificaciones del ATF de que no constituyen una conversión ilegal de armas. El sheriff de Las Vegas, Joseph Lombardo, confirmó que Paddock usó al menos una culata con resortes.

88 armas/100 habitantes

Las matanzas son corrientes en Estados Unidos, país líder en materia de propiedad de armas. Hay 310 millones de armas, es decir, unas 88 por cada cien habitantes. También es el país donde la ocurrencia de masacres es 11 superior al resto de los países desarrollados, según un estudio del International Journal of Criminal Justice Sciences.

Desde el comienzo del año, se han registrado 11.625 muertos (sin contar los suicidios) y 273 matanzas.

Un profesor de derecho citado por Libération, Timothy Lytton, de la Universidad de Georgie, explica: “En Estados Unidos es muy fácil comprar un arma legalmente si uno no tiene pasado judicial. Y es muy fácil comprar un arma ilegalmente si uno cuenta con un pasado judicial”.

En el caso del asesino de Las Vegas, su arsenal era legal, tanto las 23 armas que encontraron en su habitación de hotel, de las que no se percató ningún empleado, como las 19 que encontraron los investigadores posteriormente en su casa.

Si bien existen restricciones a las compras de numerosas pistolas, si alguien quiere juntar un arsenal de rifles como el de Paddock, puede hacerlo sin que nadie se entere.

La mayor parte de la venta de armas se realiza a través de vendedores con licencias federales que deben someter a los compradores a una revisión de antecedentes penales. El FBI comparará sus nombres con tres bases de datos de criminales.

Esas bases de datos no siempre son perfectas, pues dependen del levantamiento de información, a veces irregular, de los estados. Dylan Roof, el supremacista blanco que mató a nueve negros en una iglesia en Charleston, Carolina del Sur, en junio de 2015, burló los controles y adquirió una pistola pocas semanas antes, a pesar de haber sido condenado por drogas.

Cuando una persona no tiene una historia criminal –y Paddock no la tenía y por eso logró pasar inadvertido– puede comprar cuantas armas desee.

Laura Cutilletta, directora legal en el Law Center to Prevent Gun Violence (Centro Legal para Prevenir Violencia de Armas), señala que existen sin embargo algunos controles.

Las autoridades no investigan

Los vendedores acreditados, que manejan quizás 60% de todas las transacciones, deben reportar las ventas de múltiples armas a la Oficina federal para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego estadounidense (ATF).

“Múltiple” se refiere a dos o más armas a un mismo comprador en menos de cinco días laborales. Aún en ese caso, "no se requiere que las autoridades investiguen", dijo Cutiletta.

Tres estados -California, Nueva York y Nueva Jersey- prohíben ventas de más de una pistola en periodos de entre 30 y 90 días.

Fuera de eso, el país es un mercado abierto que exime a vendedores privados de armas usadas de comprobar los antecedentes penales, y permite sin restricciones las compras de armas largas.

En Nevada, donde la laxitud frente al sexo y el juego se extiende a las armas, habría sido fácil para Paddock acumular todo su arsenal pasando desapercibido.

“No hay manera en que el ATF o el FBI pudieran haber estado al corriente”, dijo Cutiletta.