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La tenebrosa cárcel de El Dorado

Por Silvia Celi

Soledad, tratos humillantes, poca y mala alimentación, pero sobre todo enfermedades. Esto es lo que viven los presos en una de las cárceles mas inhumanas de Venezuela. Es allí en donde varios jóvenes estudiantes están detenidos por orden de un tribunal militar. ¿Delito?, ¡manifestar!

Para escuchar este reportaje cliquee en la flecha que figura sobre la foto.

A continuación les invitamos a leer la entrevista con la periodista venezolana, Gregoria Díaz, quien cubre el caso de los Upelistas*.

Hace dos meses fueron imputados por un tribunal militar 22 estudiantes que habían sido detenidos, en la madrugada del pasado 2 de julio,  dentro de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador  (UPEL), en la ciudad de Maracay, Estado Aragua, Venezuela:

RFI- Quienes son esos estudiantes?

GD -“Los jóvenes recluidos en El Dorado, como el resto de los detenidos, provienen de familias muy humildes, muchos de ellos tienen esposas e hijos y otros tienen a sus padres muy ancianos y enfermos para los que es imposible viajar durante más de 20 horas  por vía terrestre, para visitarlos en la cárcel. A dos de ellos nadie los ha visitado aún. La familia de Boris Quiñones, por ejmplo,  vive en Los Andes y no cuenta con los recursos para trasladarse.  Alex González solo tiene a su madre anciana y postrada en una cama. González es el presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UPEL Maracay y cinco días después de su detención debía recibir su título universitario.”

RFI- Según los familiares de los estudiantes detenidos y de otros presos, en esa cárcel no solo reciben malos tratos, también están expuestos a varios tipos de enfermedades…

GD- “En efecto. Además de problemas intestinales provocados, entre otros, por el agua insalubre que beben, algunos han contraído paludismo. Ese centro penitenciario está en el estado Bolívar. La Sociedad Venezolana de Salud Pública registró durante el año 2016 más de 180.000 casos autóctonos de malaria durante el primer trimestre y ese estado encabezó la lista de las 14 entidades con mayor índice de transmisión de esa enfermedad”.

RFI-Se han registrado casos de paludismo entre los estudiantes?

GD- “Sí. Según la información que manejo, tres de ellos ya sufren de malaria. Los primeros que se enfermaron fueron José Saldivia y Alex Gonzalez, en el mes de agosto. El tercer upelista* contagiado con paludismo es Kevin Rojas, quien desde finales de agosto presentó convulsiones y hasta pérdida de conocimiento. Su madre y su esposa, con el apoyo del resto de los familiares lograron obtener el tratamiento a base de Cloroquina y Primaquina durante 14 días. Todas las medicinas e insumos médicos provienen de colaboraciones y de donaciones”.

RFI- ¿Por qué donaciones?

GD- “En un informe reciente, el Observatorio Venezolano de Prisiones señaló que no existe atención médica para 75% de los reclusos en los 40 centros penitenciarios del país,  el personal médico no cumple con su horario y que algunos detenidos que tienen conocimientos de medicina fungen de enfermeros. A esto se suma la grave escasez de medicamentos, a tal punto que a todos los enfermos les suministran una pastilla conocida como la Milagrosa, cuya composición química se desconoce”.

RFI- Hace algunos días usted publicó un artículo sobre este caso en el que dice que algunos prefieren la muerte. Eso es terrible.

GD- “Durante los largos días y noches que han permanecido en El Dorado, han aflorado muchos sentimientos. Algunos de angustia por la familia propia que han dejado en el desamparo, otros, como Alex González, permanecen retraídos y callados, otros muestran tristeza al creer que nadie los recuerda y otros que inclusive, han pensado en la muerte como una salida de aquel infierno”.

“Cada joven tiene derecho a 5 minutos de contacto telefónico con sus familiares cada 15 días y, si se porta bien, puede hacerlo semanal. Pero en medio de la desesperanza, la mayoría no deja de inquietarse por la situación del país y mantiene su espíritu de lucha”.

Es difícil vivir en ese infierno, pero ellos se apoyan mutuamente. A veces tienen peleas de muchachos, pero es normal cuando el encierro los agobia y los desmoraliza, cuando el tiempo se les pasa sin hacer nada y solo se ven las caras”, me dijo una de las madres”.

RFI- Para los familiares tampoco es fácil visitarlos, como usted lo señaló anteriormente.

GD- “La cárcel está demasiado lejos. En un lugar de difícil acceso y además el viaje es muy costoso, sobre todos para esas familias que, como dije anteriormente, tienen un nivel socio económico modesto”.

"De acuerto con las estimaciones de los propios familiares, se requieren más de 750.000 bolívares por personas para viajar hasta El Dorado. El régimen penitenciario permite las visitas todos los fines de semana, pero para las familias es imposible cubrir los gastos que supone trasladarse hasta allí cada semana. Por eso, los que logran reunir el dinero, van cada quince días".

"Además del sufrimiento que representa para los familiares verlos injustamente detenidos, las visitan asestan un duro golpe a la ya maltrecha economía familiar. Es muy dificil reunir las sumas necesarias para el viaje y cubrir los gastos de alimentación, hospedaje, amén de la comida y otros insumos aue deben llevarle a los muchachos".

RFI- Además del aspecto financiero hay otras molestias…

GD- “En las visitas a El Dorado solo se permite el ingreso de mujeres, que deben hacer una larga cola y pasar por la humillante y vejatoria requisa. Luego de un viaje en lancha desde Tumeremo a El Dorado, deben recorrer un kilómetro a pie hasta llegar al área en donde están recluidos los jóvenes".

"En ese centro penitenciario existen tres edificios y es en el último, conocido como la  Máxima, donde permanecen los upelistas*. Allí conviven delincuentes de alta peligrosidad, aunque los jóvenes se encuentran separados en una especie de galpón en donde también están detenidos varios sujetos acusados de saqueos y algunos funcionarios públicos que cumplen condena”.

*Upelistas se le llama a los jóvenes que fueron detenidos en el gimnasio de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), el  de julio de 2017.