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Los europeos divididos sobre la postura frente a Venezuela

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De izq. a der: el presidente francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro español Mariano Rajoy y su par italiano Pablo Gentiloni, el 28 de agosto de 2017 en París. REUTERS/Charles Platiau

Como una "injerencia" calificó Caracas las declaraciones de Macron que tildó a Venezuela de 'dictadura'. Mientras los países europeos discrepan sobre la idea de imponer sanciones a Maduro, algunas voces denuncian la ambigüedad de las izquierdas europeas.


Después de que Emmanuel Macron, en su discurso de política exterior calificará al gobierno de Maduro de “dictadura [que] intenta perpetuarse a un precio humanitario sin precedentes”, Venezuela rechazó como una “injerencia” en sus asuntos internos esa declaración del presidente francés.

Para el gobierno de Maduro, las declaraciones de Macron el pasado 29 de agosto “atentan contra la institucionalidad venezolana y parecieran obedecer a la permanente obsesión imperial de atacar a nuestro pueblo, ignorando los más elementales principios del Derecho internacional”, según el comunicado emitido por Caracas. “Las afirmaciones del Jefe de Estado francés revelan un profundo desconocimiento de la realidad venezolana cuyo pueblo se encuentra en absoluta paz luego de la elección popular de la soberana Asamblea Nacional Constituyente, mientras se organiza un nuevo proceso electoral para elegir gobernantes regionales (…)", añade el texto de la cancillería venezolana.

La cancillería francesa precisó este miércoles la postura del presidente ante la crisis venezolana que llevó a la muerte de 125 personas en las protestas de la oposición entre abril y junio. “Las autoridades (de Venezuela) deben ofrecer muy rápidamente garantías en materia de respeto del Estado de derecho y de libertades fundamentales”, declaró una vocera del Quai d’Orsay. A pesar de estas duras críticas, Francia mantiene la oferta de mediación que Macron había formulado a principios de agosto a través de una carta a Nicolás Maduro.

En Venezuela en cambio la oposición se congratuló por las críticas de Macron al régimen de Maduro. En declaraciones a la prensa internacional, el opositor y ex candidato presidencial Henrique Capriles interpretó las palabras de Macron como el resultado de la presión de la calle venezolana. “Que Francia volteara a ver a Venezuela  (…) es una conquista de la calle”, dijo Capriles.

El opositor y gobernador del Estado de Miranda, afirmó también que el gobierno venezolano contactó a Francia, Portugal y Grecia para una eventual mediación. Por el momento, ni las iniciativas del Vaticano, ni el intento del ex jefe de gobierno español José Luis Zapatero han podido sacar a Venezuela del impase político. Desde la elección de la Constituyente, el chavismo confiscó el poder legislativo de la Asamblea Nacional de mayoría opositora, mientras que un sector radical de la oposición busca derrocar a Maduro con manifestaciones.

La amenaza de sanciones

Hasta la fecha, Francia se ha opuesto a que la Unión Europa (UE) aplique sanciones al gobierno venezolano, como lo pide el gobierno conservador de Mariano Rajoy en España por ejemplo. Sobre ese tema, aún no hay consenso, observa la politóloga española Anna Ayuso, del centro de investigación CIDOB en Barcelona.

“España ha sido partidaria de aplicar sanciones dirigidas sobre todo a los responsables y no tanto que puedan afectar a la ciudadanía. Hay otros países de la UE que son más reticentes a acudir a las sanciones directas contra Venezuela. Los más reticentes hasta ahora habían sido Portugal y Grecia. Portugal ha estado matizando, y se abre a algún tipo de acción más política que económica”, comentó Ayuso a Radio Francia Internacional.

Pero si el gobierno de Venezuela continúa su persecución contra la oposición y los diputados de la Asamblea nacional, “no habrá más remedio que tomar alguna posición”, anticipa la investigadora del CIDOB.

La Unión Europa, sin embargo, no tiene el peso económico de gigantes como Estados Unidos o China que, a través de la compra de petróleo o de bonos de deuda, son socios directos de Venezuela.

“Ahí el único país que realmente podría presionar para un cambio es China, que es la que realmente mantiene una relación económica importante. Y no parece que por el momento esté dispuesta a ello”, concluyó.

Las ambigüedades de las izquierdas europeas

En contraste con la posición oficial del ejecutivo europeo que no reconoce la Asamblea Constituyente venezolana, y pese el alarmante informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas sobre la represión de las manifestaciones en Venezuela, varios partidos de izquierda europeos, que admiraron al fallecido ex presidente Hugo Chávez, no condenan abiertamente a su sucesor Nicolás Maduro.

En España, el líder del movimiento Podemos, Pablo Iglesias ha matizado su discurso y llama ahora al diálogo mientras que el británico Jeremy Corbyn, tras un largo silencio sobre el asunto, condenó hace menos de un mes la “violencia de todas las partes en Venezuela”. Sin arremeter específicamente contra el gobierno de Maduro.

Otro admirador europeo de Hugo Chávez ha sido Jean-Luc Mélenchon, ex candidato presidencial por la izquierdista Francia Insumisa.  El martes pasado, el presidente Macron condenó la “complacencia” de “algunos” con el régimen venezolano, en una clara alusión a Jean-Luc Mélenchon que le respondió largamente en su blog.

“¿El presidente francés aprobaría una intervención militar de Estados Unidos?”, preguntó Mélenchon. Su movimiento ha estado en el centro de la polémica en las pasadas elecciones y en los últimos días por su posición matizada sobre la crisis venezolana. Los responsables de Francia Insumisa reconocen que Maduro haya podido cometer “errores” pero siguen convencidos de que Venezuela es una democracia.