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Violencia de género: el despertar del feminismo en Argentina

Los femicidios no paran de subir en Argentina. En promedio, se produce uno cada 30 horas en el país. La multiplicación de esos casos de violencia de género fue lo que empujó la creación del colectivo Ni Una Menos, un movimiento feminista que hoy suma miles de mujeres por toda Argentina. Al principio basado en la lucha contra los femicidios, Ni Una Menos sigue desarrollándose y extendiéndose, hasta poner en cuestión los fundamentos de la sociedad argentina.

Un reportaje de Aude Villiers Moriamé.

En Argentina, según las asociaciones, un femicidio se produce cada 30 horas. Un femicidio, es decir, el crimen de una mujer por ser mujer. Algunos casos conmocionaron particularmente al país. En octubre de este año, Lucía Pérez, una adolescente de 16 años, fue violada y brutalmente asesinada por dos hombres en Mar del Plata, a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. En noviembre, Paola Gómez fue degollada por su ex pareja en la provincia de Santa Fe.

Ni Una Menos nació hace un año y medio. Todo empezó con la muerte de Chiara Páez, una joven de 14 años matada por su novio y la familia de éste cuando se enteraron de que estaba embarazada. El eslogan “Ni Una Menos” comenzó a circular en las redes sociales y pronto se organizó en Buenos Aires una primera marcha. Fue el 3 de junio del 2015. Ese día, más de 200 mil personas salieron a las calles.

De Ushuaia a Tilcara, del sur al norte de Argentina, se puede ver “Ni Una Menos” escrito en las paredes de todos los pueblos del país. También se lee “Vivas nos queremos”, otra consigna del movimiento feminista. Hoy, la movilización no baja y toca cada día a más mujeres en el país, de todas inclinaciones políticas y clases sociales. Después de cada marcha, los miembros activos de Ni Una Menos se reúnen para organizar una Asamblea General y hacer un balance de la movilización.

El Consejo Nacional de las Mujeres, un organismo gubernamental, fue fundado hace 25 años para impulsar y supervisar la aplicación de políticas públicas que deben, en teoría, eliminar la violencia de género y promover la igualdad entre hombres y mujeres. El CNM desarrolla, por ejemplo, programas de prevención y de asistencia para las víctimas de violencia doméstica. Sin embargo, las asociaciones feministas estiman que su presupuesto es demasiado bajo para cumplir con sus metas.

La palabra femicidio es un neologismo que todos los Argentinos conocen. El término fue inserto en el Código Penal del país como agravante del homicidio. Esto fue hace cuatro años, poco tiempo después de la violación y del asesinato de dos turistas francesas cerca de Salta, en el noroeste de Argentina. En la capital de esta árida provincia turística, bordeada por la Cordillera de los Andes, todos recuerdan la brutal muerte de Houria Moumni y Cassandre Bouvier. Los asesinos de Cassandre y Houria van a terminar sus días en la cárcel. Una condena que satisface a las asociaciones feministas, aunque la justicia argentina todavía tiene trabajo por hacer.

La ley de educación sexual integral dice que cada niño argentino debe recibir clases que combinan prevención, biología, psicología y ética. Pero según Ni Una Menos, sólo dos de cada tres alumnos las reciben, y cuando esto ocurre, las clases son sólo dos horas por año. Un escándalo para los grupos feministas, que estiman que el machismo suele nacer durante la infancia. Un machismo que se encuentra en todos lados en Argentina: en la publicidad, en la televisión… La mujer suele estar reducida a su apariencia física. En el país, el acoso en la calle o en los transportes es algo muy frecuente. Según la asociación feminista MuMaLa, el 100% de las Argentinas sufrió al menos una vez esta situación. Para muchos hombres, tirar un piropo en la calle es algo halagador. Casi una tradición. El mismo presidente argentino, Mauricio Macri, legitimó los piropos durante una entrevista antes de ser presidente.

A principios de diciembre, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires aprobó una ley que permite sancionar el acoso callejero. Los que cometen este delito podrían estar sancionados con hasta 1.000 pesos de multa, casi 60 euros. Un avance importante, según los grupos feministas. Pero para que se produzcan cambios profundos en la sociedad, Ni Una Menos pide aún más medidas fuertes por parte del gobierno: la estricta aplicación de la ley de integración sexual, por ejemplo, o la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Dentro del movimiento feminista existe un consenso general acerca de la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención y de asistencia. Sin embargo, algunas reivindicaciones claves de Ni Una Menos no son compartidas por todas las feministas.
Tal es el caso del aborto. En Argentina, como en la gran mayoría de los países de América Latina, la interrupción del embarazo es ilegal y se encuentra penalizada por la ley. Solamente está permitido en casos de violación o de peligro para la salud de la madre.

Esta cuestión, tan polémica en el país, se puso en primer plano con el caso Belén. En abril, esta mujer fue primero procesada por haber hecho un aborto de manera clandestina, y luego condenada a ocho años de prisión. La condena no se apoyaba sobre ninguna prueba concluyente, mientras que Belén había sostenido desde el principio que se trataba de un aborto espontáneo. Naciones Unidas tuvo que intervenir para pedir la libertad de Belén, y solicitarle a la Argentina que cambie su ley sobre el aborto. Belén finalmente fue liberada en agosto. En las marchas de Ni Una Menos, cada vez más mujeres visten el velo verde de la campaña nacional para el aborto legal y gratuito. Pero en un país que cuenta con un 70% de población católica, un papa argentino y un presidente claramente en contra del aborto, el tema se mantiene tabú. Muy pocos son los médicos que se atreven a defender el aborto legal.

Asambleas generales, marchas, paro de mujeres, el colectivo Ni Una Menos queda muy movilizado y quiere ahora organizarse y extenderse. Porque hoy, más allá de Argentina, el movimiento feminista toca a toda América Latina. Se formaron agrupaciones en Bolivia, Chile, México… En todos lados a través el continente, mujeres se movilizan para decir “Ni Una Menos”.

Entrevistados: Susana, profesora manifestante, Florencia, cuñada de la víctima de femicidio Paola Gómez, Vanina Escales, una de las fundadoras de Ni Una Menos, Florencia Minci, una de las fundadoras de Ni Una Menos, Vilma Ripoll, presidenta del Movimiento Socialista de los Trabajadores, Carla Majdalani, directora de Comunicación en el Consejo Nacional de las Mujeres, Federico Rodríguez Spuch, abogado del padre de la víctima de femicidio Cassandre Bouvier, y Julián Rodríguez, ginecólogo en el hospital de Ezeiza a favor del aborto.