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Catástrofes naturales Haití

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RFI en el suroeste de Haití, donde queman todo para evitar enfermedades

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El presidente provisorio de Haití, Jocelerme Privert, el 8 de octubre de 2016 en Jérémie, departamento de la Grand'Anse. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

En la madrugada del 5 de octubre, la República de Haití fue devastada por Matthew, uno de los peores huracanes en la historia del país. Sus vientos dejaron un paisaje apocalíptico. Los periodistas de RFI estuvieron entre los primeros en llegar a Dame-Marie, la castigada localidad situada en el sudoeste de la isla.


Por los enviados especiales de RFI Stephanie Schüler y Marc Kingtoph Casimir

No sólo las ciudades costeras han quedado destruidas. El conjunto del departamento de Grand’Anse parece un campo de guerra.

El presidente de la asociación de los alcaldes locales, Joël George, enumera la desolación de la zona: “Beaumont: tierra adentro, devastada. Moron, tierra adentro, devastada. Chabellan, tierra adentro: devastada, igual que Manfrance. Hay 13 comunas de Grand’Anse que fueron diezmadas por el ciclón”, explica.

En todas las localidades que el equipo de RFI atravesó, las calles estaban llenas de barro y de restos de todo tipo. Los cadáveres de animales se pudren al sol. Las escuelas y las iglesias perdieron sus techos. La estación de servicio de Manfranc ya no es más que un montón de escombros. En el medio del caos, en una naturaleza difícil de reconocer, la población trata de retomar contacto con la vida. Primero: reparar las viviendas, sobre todo los techos, utilizando los pedazos de chapas que el huracán diseminó por doquier.

En la costa oeste, Dame-Marie ofrece un espectáculo similar al de las demás localidades de Grand’ Anse. Por el momento, se registraron siete muertos en el lugar. Pero el alcalde, Gilbert Jean, teme que el balance se incremente porque está sin noticias de ciertos sectores comunales.

“La ciudad está destruida en un 90%”, estima Jean. “Todavía no pude ir, así que no puedo decir que todas las secciones comunales están destruidas. Pero sabemos que han sido afectadas. Nuestro ganado, nuestros jardines, las casas: ¡todo se ha visto afectado! El mar subió ocho pies, más o menos 2,6 metros… El mar inundó todas las calles costeras, llenado las casas de arena, barro, todo…”.

“Tenemos siete víctimas”, confirma un edil que espera ayuda del exterior. “Pero de todas maneras, esperamos el regreso de nuestros brigadieres que han sido desplazados a las secciones comunales para saberlo con seguridad. Hay un muerto, trató de cruzar el río el día después del paso del huracán y desapareció. Hasta ahora no tenemos noticias de él. A otro lo encontramos sobre la rama de un árbol. Estaba irreconocible. Y en lo que concierne al ganado, vacas, cabritos, ovejas, caballos, es una verdadera lástima. Las pérdidas son enormes”, añade.

“Hay inmundicias, es un revoltijo… Hay que quemarlo. Lo quemamos en la ciudad y respiramos el humo. Tenemos que mover muchos restos y no tenemos cómo. Hay ramas de árboles por todas partes, hojas, pedazos de chapas, de madera. ¡Tenemos que juntar todo! ¿Pero dónde juntarlo? ¿Con qué lo juntamos? Esperamos un ayuda, al menos un triciclo, dos motocicletas con tres ruedas, al menos para juntar las inmundicias, para ir a apilarlas en algún lado y quemarlas cerca de la ciudad, no como lo estamos haciendo ahora. ¡Estos día estamos contaminando!”, advierte.

“Cada quien se ocupa del frente de su casa. Si no hacen eso, se enfermarán. Les explicamos que cuando se derrumbe, van a tener problemas de salud”, concluye Gilbert Jean, mientras el gran temor es que se dispare el cólera.

René Domersant, representante del ministerio de Salud en el centro de operaciones de emergencias regionales, lanza a través de RFI un pedido para que la gente sin el material necesario se lave las manos después de hacer sus necesidades, que no se lleven las manos a la boca, vigilen a los niños, se rehidraten si constatan las primeras señales de diarrea aguda y hagan hervir el agua.

Una buena noticia: este domingo fue reestablecida la red telefónica y los habitantes de Dame-Marie pudieron finalmente avisar a sus allegados cómo estaban. Hace una semana que esperaban noticias de los suyos.