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Jornada electoral en Mali en medio de amenaza yihadista

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Listas electorales en uno de los centros de votación en Bamako. REUTERS/Luc Gnago

Mali decidirá si continuar con el actual presidente o si le dará la confianza a uno de los 23 candidatos que se han presentado en esta primera vuleta. Las dos principales incógnitas en esta jornada electoral conciernen el nivel de convocatoria, que se espera supere el 45% de 2013, y el nivel de seguridad, toda vez que el país se encuentra bajo la amenaza yihadista.


Ocho millones de electores son los convocados a estas elecciones para decidir si continúa en el cargo el presidente Ibrahim Boubacar Keïta, de 73 años, o si alguno de los otros 23 candidatos toma la posta. Entre ellos figura el jefe de la oposición, Soumaila Cissé, y una mujer, Djeneba N'Diaye.

El tema que más preocupa a los malieneses y a la comunidad internacional es la seguridad del país, pues a pesar del acuerdo de paz de mayo y junio de 2015 entre el gobierno y los antiguos rebeldes, mayoritariamente tuaregs, la violencia de los grupos yihadistas no sólo ha continuado sino que se ha extendido del norte hacia el centro y el sur de Malí, así como a países vecinos como Burkina Faso y Níger, mezclándose muchas veces con conflictos intercomunitarios.

El viernes los yihadistas entraron en el debate a través del líder de la principal agrupación yihadista del Sahel, vinculada a Al Qaida, el tuareg Iyad Ag Ghaly, que forma parte de uno de los grupos armados que lograron conquistar todo el norte del país en 2012.

Estas elecciones no son otra cosa que un espejismo y nuestros pueblos no van a cosechar ninguna otra cosa que no sean ilusiones.
Iyad Ag Ghaly, declaró en un video el jefe del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes

Según datos del Ministerio de Seguridad Interior se han movilizado más de 300.000 miembros de las fuerzas del orden, tanto efectivos nacionales como agentes extranjeros para permitir el desarrolló de los comicios.

En el norte del país, donde el Estado tiene una presencia escasa o nula, los grupos armados que firmaron el acuerdo van a contribuir a la seguridad de los comicios.

En este país habitualmente la tasa de participación es baja, menor al 50% en la primera vuelta, en un contexto social en el que el analfabetismo toca a un tercio de los mayores de 15 años, pese a que el país es conocido por haber sido un faro de la cultura.