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Crisis en Túnez Túnez

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El descontento social persiste en Túnez, siete años después de la revolución

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Manifestación este sábado en Tunez contra la inflación y la subida de impuestos. REUTERS/Zoubeir Souissi

Túnez celebra este domingo el séptimo aniversario de su revolución, punto de partida de la Primavera Árabe, pero el descontento social persiste en un país golpeado por la austeridad y que no logra superar la caída del turismo provocada por sangrientos atentados yihadistas. 

 


La revolución tunecina comenzó el 17 de diciembre de 2010 en Sidi Buzid, una ciudad del interior, cuando un vendedor ambulante, Mohamed Buazizi, se prendió fuego.
   Aquel acto desencadenó un movimiento de protesta contra el desempleo y la carestía de la vida, marcado por disturbios que se extendieron rápidamente a todo el país hasta la caída del dictador Zine al Abidine Ben Alí, el 14 de enero de 2011.
   Este domingo por la mañana se celebrarán varias manifestaciones en recuerdo de la marcha del hombre que gobernó el país durante 23 años.
   Siete años después, muchos tunecinos reconocen gozar de una mayor libertad que antes, aunque lamentan la reducción de su poder adquisitivo.
   El país ha sido esta semana escenario de manifestaciones pacíficas y de disturbios en varias ciudades, unas protestas alimentadas por un desempleo persistente --del 15% según datos oficiales-- y por la subida de impuestos.
   Las fuerzas de seguridad detuvieron a 803 personas, según el ministerio del Interior.
   
   - 'Libres, pero hambrientos' -
   
   "Hace siete años que esperamos, sin que nada cambie. Obtuvimos la libertad, es verdad, pero estamos más hambrientos que antes", lamentó Walid, un desempleado de 38 años en Teburba, la ciudad en la que empezó la reciente ola de protestas.
   El presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, que se entrevistó el sábado con los responsables de los partidos del gobierno, de la patronal y del poderoso sindicato UGTT, reconoció que "el clima social y el clima político no son buenos en Túnez", aunque aseguró que "la situación sigue siendo positiva".
   El dirigente tiene previsto visitar este domingo por la mañana un barrio pobre de la capital donde hubo disturbios esta semana.
   La situación en el país se ha apaciguado desde la noche del jueves.
   Para la politóloga tunecina Olfa Lamlum, "estas movilizaciones sociales revelan la ira, impulsada por los mismos que se movilizaron en 2011 y no obtuvieron nada como derechos económicos y sociales".
   Las manifestaciones de esta semana, convocadas por el movimiento "Fech Nestannew" ("¿A qué estamos esperando?"), tenían como objetivo denunciar los presupuestos de 2018, que incluyen un aumento del IVA y de otros impuestos.
   Túnez, que atraviesa dificultades tras años de estancamiento económico, provocados en parte por la caída del turismo después de una serie de atentados en 2015, obtuvo un préstamo de 2.400 millones de euros en cuatro años del Fondo Monetario Internacional. A cambio, se ha comprometido a reducir su déficit público y a llevar a cabo reformas económicas.
   
   - Medidas sociales -
   
   Los atentados de 2015, reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI), implantado en la vecina Libia, dejaron decenas de muertos, entre ellos unos 50 turistas extranjeros.
   Ante la magnitud de las protestas, el gobierno anunció este sábado una serie de medidas sociales.
   Su plan incluye un aumento de la prestación social para las familias pobres, que pasará de 150 dinares (50 euros) a 180 y 210 dinares (60 y 70 euros) en función del número de niños, un incremento de al menos un 20%.
   El proyecto prevé también que el Estado pueda actuar como garante para que 500.000 familias con ingresos inestables logren obtener un préstamo para encontrar una vivienda.
   Las nuevas medidas "tendrán más de 120.000 beneficiarios y costarán más de 70 millones de dinares (23,5 millones de euros)", explicó el ministro de Asuntos Sociales, Mohamed Trabelsi.

 (con AFP)