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Consternación y rabia tras las inundaciones en Sierra Leona

Por Natalia Olivares

En la zona de Freetown, la capital de Sierra Leona, ciertas calles se han convertido en morgue a cielo abierto, desde que las lluvias torrenciales arrasaron con localidades enteras y que las casas y negocios han sido tapados por el barro y la tierra.

Por el momento, además de contar el número de muertos, las ONG afirman que todavía quedan por encontrar a miles de personas desaparecidas. El barrio de Regent es el más afectado por la catástrofe: allí, el jefe del Estado Ernest Bai Koroma pidió ayuda internacional por estar desbordado por la situación.

“Desde el día en que ocurrió el incidente he perdido a nueve niños. He perdido a mi segunda y tercera esposa, estoy solamente con mi primera esposa ahora, el resto ha muerto. Estoy confundido, no sé qué hacer ahora, y yo no tengo un lugar donde vivir, ¡nada! Estoy pidiendo al gobierno que me dé una solución, si no puedo morir yo también”, cuenta Lansana Kamara, un damnificado de Regent.

Mientras calles enteras se han convertido en morgues improvisadas el coronel Abs Bah supervisa el equipo militar de emergencia que se dedica a recoger los cuerpos: “Como se puede ver la situación del terreno es muy, muy difícil, estamos tratando de actuar lo mejor y lo más rápido para sacar los cuerpos porque se sabe que después de una semana será aún más complicado y los cadáveres estarán ya empezando a descomponerse. Por eso estamos tratando de recuperar el máximo de cuerpos antes de que se descompongan todos”.

Mientras las excavadoras siguen intentando rescatar algo bajo el barro que cubrió las calles, los planes de emergencias tardan en ponerse en operar y ahora lo que preocupa las autoridades y los humanitarios son los riesgos de epidemia con las aguas sucias y los cuerpos en descomposición.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) acaba de desbloquear 150.000 dólares de fondo de emergencia para evitar otra catástrofe humanitaria, y frenar eventuales enfermedades como el cólera, el tifus o la diarrea. Víctor Escobar, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras en Sierra Leona, se encuentra con sus equipos en Freetown para evaluar las primeras necesidades.

Tras la consternación de los primeros días ahora viene la hora de la polémica y de la cólera. Muchos acusan el gobierno de no haber lanzado la alerta cuando el servicio meteorológico ya sabía que se venían fuertes lluvias. Barmmy Boy, de la ONG Freetown Society, explica que “la gente que vive aquí está preocupada y tiene miedo por lo que está pasando. No saben por qué esto pudo suceder y acusan a las autoridades de ser responsables porque en la zona más afectada está prohibido construir viviendas. El gobierno no debería entonces permitir ni administrar la instalación de casas aquí. Es cómplice de todo esto. La rabia está subiendo contra las agencias de protección del medio ambiente también. A pesar de todo, los esfuerzos se concentran en ayudar a los damnificados para que evacuen hacia lugares seguros. Pero no se pueden evitar los comentarios que vienen de todas partes y que denuncian la negligencia de las autoridades y todos los que están implicados en este escándalo de las viviendas”.

Las autoridades entierran a medida los cuerpos al lado de las víctimas de la epidemia del ébola que hizo más de 4.000 muertos hace menos de dos años. Sierra Leona es uno de los países más pobres del mundo, de África del Oeste.

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