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Terrorismo Islamismo Nigeria Boko Haram

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¿Qué fue de las estudiantes secuestradas hace un año por Boko Haram?

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Como si fuesen fantasmas, tres alumnas de Chibok que lograron huir de Boko Haram asisten a una conferencia en Lagos, el 5 de junio de 2014. Reuters/Akintunde Akinleye

El 14 de abril de 2014, más de 200 niñas fueron capturadas por el grupo islamista Boko Haram, desatando un movimiento de indignación mundial. Hoy, poco se sabe de su suerte y existen dudas sobre si aún están vivas. RFI habló con una superviviente que compartió el cautiverio con las estudiantes y confirma casamientos y conversiones forzados. Amnistía Internacional estima que 2.000 mujeres fueron secuestradas por los yihadistas desde inicios del año pasado.


Este martes se cumple un año del secuestro de 276 adolescentes de la escuela secundaria de Chibok, una pequeña ciudad del noroeste de Nigeria, a manos de los islamistas de Boko Haram. Algunas de las cautivas lograron escapar, pero 219 siguen desaparecidas.

Las autoridades no ocultan su impotencia. "No sabemos si las niñas de Chibok pueden ser rescatadas. Su paradero sigue siendo desconocido. Por mucho que lo desee, no puedo prometer que las encontraremos", admitió este martes el presidente electo de Nigeria, Muhamadu Buhari.

Desde la desaparición de las jóvenes, poco se sabe de ellas. Apenas se vieron algunas imágenes distribuidas por Boko Haram en internet. En un primer video, el líder de la organización, Abubakar Shekau, afirmaba que las chicas fueron casadas por la fuerza con miembros de su grupo. Luego, un segundo video las mostraba cubiertas con un velo, confirmando que habrían sido convertidas por la fuerza al islam.

Esta versión fue confirmada por la joven cristiana Gwoza, quien también fue secuestrada por Boko Haram y fue víctima de un casamiento forzado. Durante los tres meses que permaneció cautiva pudo ver adolescentes secuestradas de la secundaria de Chibok.

“La mayoría de estas chicas también fueron casadas por la fuerza. Todas llevaban el hiyab (velo islámico que cubre todo el cuerpo). Dieciocho de esas chicas se negaron a casarse. Las encerraron en la casa de un senador llamado Ndumé. Permanecían encerradas y nadie podía verlas”, dijo Gwoza a RFI.

“En cuanto a las otras chicas, algunas fueron obligadas a casarse con kanuris, otras con fulanis [grupos étnicos africanos, NDLR]. Cada vez que nos veíamos, se ponían a llorar, lloraban muy fuerte. Parecían tan desdichadas. No tienen esperanzas. Extrañan su vida normal. ¿Qué pueden hacer? No pueden correr y escapar. Había hombres armados por todas partes. La única manera de expresarse era llorar”, recuerda.  

Un año después del secuestro y la campaña #BringBackOurGirls, la movilización internacional ha decaído, pese a que lo ocurrido con las jóvenes de Chibok no es un caso aislado. Amnistía Internacional recuerda que el grupo también es responsable del secuestro de al menos 2.000 mujeres y niñas desde principios de 2014.